Soldados de Jesucristo

Estresado al máximo: ¿cómo desea Dios que lidiemos con el estrés? – Parte 2

Esta es la segunda parte de una serie de dos artículos acerca del tema del estrés, escrita por Sharon Dickens (directora del ministerio de mujeres de 20Schemes). En la publicación anterior, vimos lo que es el estrés, cómo sabemos si estamos demasiado estresados y qué impacto tiene el estrés en nuestra relación con Dios.

Si te lo has perdido, haz click aquí para leerlo.

¿Cómo desea Dios que tratemos con el estrés?

“Bienaventurado el hombre que me escucha, velando a mis puertas día a día, aguardando en los postes de mi entrada” (Pr. 8:34).

¿Es posible estar supremamente ocupados sin que el estrés nos abrume poniéndonos de mal humor o irritables? ¿Podemos manejar el estrés bíblicamente? ¿Se supone que aun los cristianos estén estresados? ¿Es pecado?

En el documental de la BBC “The Truth about Stress” (“La verdad acerca del estrés”), había un profesor que hablaba de nuestra actitud de “disimular hasta el final” – básicamente, él decía que nuestros cuerpos reaccionan al estrés y al entusiasmo de la misma manera. Él sugería que cuando estamos estresados, necesitamos decir en voz alta: “Estoy entusiasmado”, para hacer que nuestro cuerpo crea que no está estresado. Yo no creo que eso funcione, pero sí sé que este método está intentando cambiar nuestra actitud sin tratar las circunstancias. Sé, con seguridad, que la solución que ese documental provee es una solución temporal. Lo que necesitamos no es una solución temporal a nuestro problema, sino hallar la solución en Cristo. Durante nuestro estrés, Dios no ha estado ausente, sino junto a nosotros, involucrándose con nosotros a cada momento. Él ha estado obrando a fin de cambiar nuestros corazones y ha utilizado circunstancias para llamar la atención del corazón renuente.

1. ¿Prestar atención a las señales de advertencia?

Nuestra respuesta ante la presión y los problemas de la vida es importante. Cuando no respondemos bien, esto puede resultar nocivo para nosotros y los que nos rodean. Tenemos que ser conscientes y escuchar las señales de advertencia. Como ya has visto en la lista anterior, nuestros cuerpos responden al estrés de muchas maneras, y estos indicadores o signos son señales a las que necesitas prestar atención. Todos lidiamos y respondemos a las situaciones de maneras diferentes, así que tenemos que comenzar a pensar según cuáles son nuestros indicadores. Soy una de esas personas que internalizan su estrés, pero tengo unos pocos “tics” y hábitos obvios que indican que me estoy abrumando por algo. Sé, por ejemplo, que cuando comienzo inconscientemente a hacerme masajes en mi frente con más lentitud, como si estuviera tratando de aliviar un dolor de cabeza, estoy seriamente estresada.

Nuestra respuesta y actitudes ante el estrés no solo pueden hacernos daño de manera personal, mas si no somos cuidadosos, podemos lastimar y herir a quienes nos rodean. Más vale prevenir que lamentar: si estamos prevenidos acerca de las recurrentes respuestas pecaminosas al estrés y a la presión, podemos evitar conscientemente nuestras acciones y orar con sensibilidad, huyendo de la tentación de alimentar nuestros hábitos pecaminosos como la ira y la autocompasión.

2. Descubre lo que te gobierna

Cuando permitimos que nos gobierne la presión que nos rodea en lugar de Dios, estamos en terreno resbaladizo. La presión comienza a consumirnos y a abrumarnos; es como si empezáramos a servir a nuestras listas de cosas para hacer, en vez de servir al Dios vivo. “Pienso que el estrés es como una enorme presión impositiva auto-infligida a nuestro cuerpo, que maneja la presión inapropiadamente, que si continúa de ese modo por un tiempo lo suficientemente prolongado, puede hacer que el cuerpo sea incapaz de desempeñarse como debería, provocándole un daño de alguna manera u otra. Con frecuencia, el estrés tiene que ver con nuestras actitudes: la preocupación, la amargura, el temor, etc. Pero cuando las responsabilidades son asumidas con una gratitud a Dios, la actitud tiende a cuidarse a sí misma; entonces, tales problemas son eliminados automáticamente” (Jay E. Adams).1

Necesitamos examinar nuestros corazones y descubrir lo que nos está gobernando y por qué lo permitimos. Esto debería llevarnos al Señor en arrepentimiento y en oración, haciendo firmemente que él sea quien tome las riendas. Esto no cambiará nuestra lista de cosas por hacer, pero sí nuestra actitud ante ellas; ellas ya no tienen el poder de gobernarnos ni de impulsarnos, sino que ahora tenemos una actitud recta y útil para con esas listas.

3. Vive un día a la vez

No trates de hacer todo de una sola vez. Hoy ya tenemos suficiente para hacer sin quedarnos atascados en los problemas de esta semana, o los asuntos de este mes o de este año. Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para hoy y desea que dependamos de él en el presente y que le confiemos lo que vendrá en el futuro.

Con demasiada frecuencia, el estrés que experimentamos surge de los plazos u objetivos que nos imponemos a nosotros mismos.

4. Permanece en Cristo,su compasión nunca falla

Me encanta el Salmo 121 porque me recuerda quién es la fuente de mi ayuda y cómo el Señor nos observa y nos protege. Tengo uno de esos cerebros gráficos, así que cuando estoy orando mentalmente a través del versículo, siempre veo la vida como el monte y a Dios enviando sus compañeros Sherpa para ayudarme a llevar el estrés y la carga de los problemas.

Levantaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro?

Mi socorro viene del Señor,

que hizo los cielos y la tierra.

No permitirá que tu pie resbale;

no se adormecerá el que te guarda.

He aquí, no se adormecerá ni dormirá

el que guarda a Israel.

El Señor es tu guardador;

el Señor es tu sombra a tu mano derecha.

El sol no te herirá de día, ni la luna de noche.

El Señor te protegerá de todo mal; Él guardará tu alma.

El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre (Salmos 121).

Cuando estamos estresados y atribulados, esto debe llevarnos a Dios, la fuente de toda nuestra ayuda. Pasar tiempo con él nos recarga y nos permite sostenernos en las pruebas y perseverar, creciendo a través de ellas sin ser aplastados. Tenemos que hacer de un verdadero tiempo con Dios una prioridad durante nuestro día, de modo que podamos alinearnos nuevamente con su voluntad, oír su sabiduría por medio de su Palabra, y pasar tiempo al permanecer en su presencia.

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mt. 11:28-30).

5. Toma decisiones sabias para tu vida

Es un hecho que lo que comes, cuánto duermes y qué tan bien vives tiene un impacto en ti. Piensa en las elecciones de vida que haces, y escoge bien y con sabiduría. Siempre me sorprende la cantidad de gente que dice que no tiene tiempo para estar a solas con Dios, pero pasa horas en Facebook cada día. Tenemos el tiempo suficiente para hacer las tareas que el Señor nos encomendó. ¿Somos sabios a la hora de usar nuestro tiempo? ¡Sé honesto! No ocultes la verdad en la oscuridad, habla con el Señor y dile la verdad. Rinde cuentas con fidelidad a los cristianos piadosos y pídeles que oren por ti y contigo.

Dios está usando esto por su bien y con un propósito. Él te sacará de ese tiempo de oscuridad; puedes confiar en él. Tal vez no puedas sentirlo en ese momento. Necesitamos apoyarnos en él y hacernos algunas preguntas difíciles.

“Hubiera yo desmayado, si no hubiera creído que había de ver la bondad del Señor en la tierra de los vivientes. Espera al Señor; esfuérzate y aliéntese tu corazón. Sí, espera al Señor” (Sal. 27:13-14).

Artículo original de 20Schemes | Traducido por Natalia Armando

Sharon Dickens

Sharon es la Directora de Operaciones y Ministerio de Mujeres para 20schemes. Ella tiene más de 26 años de experiencia trabajando en la comunidad, principalmente con familias y gente que ha estado o están en riesgo de quedarse sin hogar.

Sharon Dickens

Sharon es la Directora de Operaciones y Ministerio de Mujeres para 20schemes. Ella tiene más de 26 años de experiencia trabajando en la comunidad, principalmente con familias y gente que ha estado o están en riesgo de quedarse sin hogar.

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