Soldados de Jesucristo

Estresado al máximo: ¿cómo sabes si estás demasiado estresado? – Parte 1

Esta es la primera parte de una serie de dos artículos sobre el tema del estrés, escrita por Sharon Dickens (directora del ministerio de mujeres de 20Schemes).

¿Cómo sabes si estás demasiado estresado?

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallareis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera” (Mt. 11:28-30).

Mientras estaba parada en la plataforma hablando en una conferencia durante el evento del fin de semana, repentinamente, me di cuenta de que no sabía lo que se suponía que tenía que decir. Gracias a Dios, todos pensaron que la pausa prolongada era para crear un efecto, pero las pocas mujeres que había en el salón que me conocían bien, sabían que algo estaba pasando. Me olvidé de las palabras, del lugar y estaba como loca por dentro, aunque en silencio. Gracias a Dios, tenía mis notas y rápidamente, busqué en la página y encontré lo que debía seguir diciendo en mi charla.

No era la primera vez en que recientemente mi cerebro no había funcionado de la manera que debía o que yo me olvidara de algo importante. El doble papel de directora de operaciones y del ministerio de mujeres era demasiado. Estaba bajo presión, tratando de hacer 20 cosas a la vez, de confiar en Dios, de permanecer tranquila y de llevar adelante un grupo mientras seguíamos construyendo la infraestructura, servir en nuestras iglesias plantadas y trabajar en el ministerio de mujeres. Estaba exhausta, a punto de caer en el agotamiento, completamente estresada, y todo eso comenzaba a tener un impacto físico en mí. Había muchísimo para hacer y muy poco tiempo.

No muchos días después, sucedió lo mejor: lavé mi iPhone en la lavadora (estaba en el bolsillo de mi sudadera). Alegrarme y agradecer a Dios en esos momentos no eran las respuestas normales, pero el regalo de tres semanas sin teléfono fue una tremenda bendición. Un apropiado descanso forzoso. Hasta aquel momento, creo que no me daba cuenta de lo verdaderamente cansada y estresada que estaba.

En un documental de la BBC titulado “The Truth about Stress” (“La verdad acerca del estrés”), la presentadora Fiona Phillips dijo que: “la Organización Mundial de la Salud ha declarado (al estrés) como la epidemia de salud del siglo XX”. El año pasado, el estrés ocupó la mitad del tiempo que los empleadores dieron permiso a sus empleados para faltar por enfermedad.

“El estrés se manifiesta como una disfunción física, psicológica o social, que da como resultado que un individuo se sienta incapaz de colmar la brecha de los requisitos o expectativas que se colocan sobre ellos” (Ejecutivo de Salud y Seguridad).

¿Qué es el estrés?

El estrés es una parte inevitable de la vida, incluso de la vida cristiana. Por supuesto, todos somos diferentes: lo que estresa a una persona no lo hace con otra.

Mi peor escenario escalofriante no es frente a la araña peluda más grande y horrible; más bien, lo que hace subir mis niveles de estrés es hablar en público. Mi frecuencia cardíaca se acelera, mi cerebro trabaja con mayor velocidad, y me siento hiperactiva a la vez que mi cuerpo responde al estrés, inundándolo de sustancias químicas y hormonas que se liberan para ayudarme a lidiar con la situación.

Con frecuencia, el estrés ha sido considerado como una respuesta a la lucha o a la huida. Es una parte normal de nuestra composición, y es bueno siempre y cuando nos ayude a estar alertas al peligro y a ser capaces de responder con rapidez. Es como un mecanismo de seguridad. Está diseñado para ser algo temporal; no se supone que debemos funcionar en un estado constante de peligro o estrés. El estilo de vida que llevamos, las ocupaciones de la vida, las presiones y las exigencias pueden implicar que podemos estar en modo encendido o de lucha. Nos sentimos abrumados con prontitud. El resultado es el desequilibrio, lo que produce enfermedades y otras situaciones nocivas.

¿Estás estresado o agotado?

El estrés se muestra de diferentes maneras. ¿Estás abrumado, irritable, de mal humor, ansioso, temeroso, agitado por la preocupación, te resulta difícil concentrarte, tienes dificultades al tomar una decisión y tienes muchos dolores de cabeza? ¿Estás cansado constantemente, desarrollaste problemas para dormir, o tal vez evitas a las personas y te retiras? Esta no es una lista exhaustiva y todo aquel que esté preocupado por su condición deberá consultar con su médico.

Tal vez, estés un poco como yo: cansado y estresado, pero sigues adelante. ¿Te despiertas en la mañana y te preguntas cómo es posible sentirte más cansado que cuando te fuiste a dormir? Podrías incluso tratar de desacelerarte, pero tampoco parece funcionar. Siempre hay algo en el camino: el teléfono, un correo electrónico, los niños, la carga de trabajo, los quehaceres domésticos. Los gadgets que se supone que tendrían que ayudarnos y ahorrarnos el tiempo no hacen más que añadirle a la presión, pues resulta que ahora podemos hacer más: la banca en línea, las agendas, el correo electrónico, los correos de voz, los mensajes de texto, Twitter, Facebook. Todo eso se infiltra en nuestras vidas. Si existe algo de tiempo libre, siempre ponemos algo más en el espacio. ¿Eso te describe?

¿Qué impacto tiene todo esto en tu relación con Dios?

Pasar tiempo con Dios, ¿es una prioridad para ti o él es sólo un elemento más en la lista, que exige más de tu tiempo? ¿Lo metes a presión en algún ratito libre de tu día? Tú sabes lo que quiero decir: de pronto, desarrollas el hábito de tener tu “tiempo devocional” en el automóvil, mientras escuchas tu Biblia en audio y oras por algunas cosas en el camino al trabajo. Realmente, no has meditado en la Palabra de Dios, pero has marcado tu casilla del “tiempo devocional” en tu cronograma de actividades. Cuando se trata de pasar tiempo con Dios, el verdadero problema no es que están pasando muchas cosas, sino que permitimos que esas cosas nos distraigan de pasar un tiempo significativo con él. ¡Esa es la cruda realidad!

Continuará en la segunda parte…

Artículo original de 20Schemes | Traducido por Natalia Armando

Sharon Dickens

Sharon es la Directora de Operaciones y Ministerio de Mujeres para 20schemes. Ella tiene más de 26 años de experiencia trabajando en la comunidad, principalmente con familias y gente que ha estado o están en riesgo de quedarse sin hogar.

Sharon Dickens

Sharon es la Directora de Operaciones y Ministerio de Mujeres para 20schemes. Ella tiene más de 26 años de experiencia trabajando en la comunidad, principalmente con familias y gente que ha estado o están en riesgo de quedarse sin hogar.

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