Gracia para todos

“¿Cómo es que este mundo maldecido por el pecado goza de tanto favor y bondad de parte de su creador santo y siempre bendito?”[1]

Dios revela y entrega su bondad en diferentes formas, muchas veces en formas que no entendemos. Otras veces, en formas de las que ni siquiera nos damos cuenta. Sus bondades y bendiciones para nosotros – las notemos o no – sólo tienen un nombre: gracia.

Gracia es todo lo que se nos ha dado sin nosotros merecerlo.

Pero no todas las gracias de Dios son iguales. La gracia especial es la gracia salvadora, exclusiva para los elegidos del Señor en la que Él regala vida eterna a los que creen en Cristo. La gracia común es diferente…

La gracia común es probablemente la más alta manifestación de la bondad de Dios para ‘toda’ la humanidad. (Nota del autor: Expresamente dije ‘toda’ la humanidad, ya que la justificación aunque está disponible para todos, no todos son partícipes.)

Al mismo tiempo, la gracia común es la más presupuesta e ignorada de todas las bendiciones del Señor para el hombre. A diferencia de la gracia especial, esta no tiene poder salvador, sino que funciona para preservar la creación sin que el pecado la destruya completamente.

A pesar de nuestra maldad, la gracia común es el regalo divino que persevera y continúa cada día, cada hora, cada minuto, tanto para el que le cree a Dios, como para el que no.

Buenas obras en un mundo malo

¿Hay tal cosa como bien intrínseco fuera de los que Dios ha redimido? ¿Quién le da talento, conocimiento y éxito a un incrédulo? ¿Cómo debemos ver las cosas buenas cuando vienen de un no-cristiano? Si hay tal cosa como gracia común, ¿qué significa, y dónde la vemos en la Biblia? ¿Es la gracia común para salvación también?

La gracia común es la bendición continua y universal de Dios para toda la humanidad. El propósito es que el hombre sea capaz de actuar justamente, pensar virtuosamente, y disfrutar de la bondad del Creador.

El teólogo Wayne Grudem dice, “La gracia común es la gracia de Dios por la cual Él da bendiciones innumerables que no son parte de la salvación.”[2] Otro teólogo escribe,

“[La gracia común] apacigua el poder destructivo del pecado, mantiene en cierta medida el orden moral del universo, así haciendo posible la vida en orden, distribuye en niveles variados talentos y dones entre los hombres, promueve el avance de la ciencia y el arte, y hace llover bendiciones impredecibles a los hijos de los hombres.”[3]

Ella es la que hace posible que la humanidad sea bendecida por Dios, a través de hombres pecadores. Como su nombre señala, es la gracia que nos es común a todos. Desde el doctor que sana al niño herido fuera de su turno, hasta la adolescente que no chismea porque sabe que es malo; desde la señora que talentosamente prepara la comida en tu restaurante favorito, hasta el jóven que cumple la ley y decide no irse en rojo en la intersección. Dios ha mostrado favor para con ellos también, no sólo para con sus elegidos.

El regalo de la gracia común es dado tanto a los elegidos, como a los no-elegidos; y para ambos, es llamada “gracia,” porque ninguno ha hecho nada para merecerla.

Piensa que a pesar de la podredumbre de un mundo pecaminoso, tu vida ha sido preservada por el Señor muchas veces a través de la gracia común que Él ha dado a hombres y mujeres pecadores. Dios dio ingenio a quien diseñó la bolsa de aire en tu carro. Dios dio discernimiento al doctor que supo qué recetarte. Dios dio inteligencia al hombre que diseñó la computadora en la que estás leyendo esto.

Bien para todos: 4 formas

No dudamos que nuestro mundo fue corrompido por el pecado, y que la humanidad es perversa y malévola. Pero Dios muestra su gran bondad para todos los hombres en diferentes formas. Él es bueno para con todos:

  1. Cuidado providencial de Su creación. Dios sostiene su creación, y esa es una gracia común a todos. En Hebreos 1:2-3, se nos dice que Él creó el universo, y “sostiene todas las cosas por la palabra de su poder.” Juan 1:1-4 hace referencia a esto también: desde el principio todas las cosas fueron hechas por medio de Él.
  1. Bendiciones a la humanidad. La humanidad ha sido bendecida a través del intelecto y el ingenio ya mencionados. La medicina, la tecnología y los avances en el pensamiento humano son la pura gracia común de Dios.
  1. Resistencia al pecado. La ley y las autoridades fueron instituidas por el Señor para preservarnos de todo lo malo que pudiéramos ser. Dios también logra preservarnos de nuestra depravación a través de su providencia soberana (Gen. 20:6; 1 Sam. 25:26).
  1. La conciencia humana – La conciencia y la ley moral son dos de las más importantes manifestaciones de la gracia común para la humanidad. A través de esto, mostramos que la ley está escrita en nuestros corazones (Rom. 2:14-15) y demostramos que hemos sido creados a Su imagen y semejanza (Gen 1:26).

¿Qué nos enseña la gracia común?

  • La gracia común no da salvación, pero sí defiende la existencia del bien y de un dador superior. Lo vasto del mundo en que vivimos, el ingenio y la inteligencia humana, lo sabroso y nutritivo de las frutas, los valores morales del hombre caído, la lealtad de un perro a su dueño, el cumplimiento de la leyes, y la belleza del arte son la gracia común que muestra a hombres caídos que hay un ser superior, Dios, que es creador del bien.
  • Dios nos muestra que Él no sólo hace bien a los que le creen, sino también a los que le odian. También nosotros debemos de hacer lo mismo (Mat. 5:44-48).
  • La más común de las gracias, es la que menos comúnmente reconocemos y agradecemos.Hacemos bien en dar gracias al Señor por la gracia especial con la que somos salvos, pero la gracia común requiere nuestra agradecimiento también. Cuando somos partícipes de Su bendición y la misma pasa por desapercibido, le estamos siendo inconscientemente desagradecidos. Sin el poder protector del Señor manifestado a través de la gracia común, ¿hubiese mucha diferencia entre la tierra y el infierno? Agradécele siempre por su gracia. Por toda su gracia.

Cada vez que veas algo bueno pasar, piensa que es parte de la gracia de Dios para un mundo que no merece el bien.

Finalmente, el teólogo escocés, John Murray, concluye:

“… Así que, el término ‘gracia común’ debería ser definido como cualquier favor de cualquier tipo o grado, exceptuando la salvación, que este mundo inmerecido y maldito disfruta a expensas de la mano de Dios.”[4]

Tú y yo no merecemos el bien de Dios, y aún así Él nos lo da.

¡Gracias a Dios por la gracia!


[1] John Murray, Westminster Theological Journal 5, No. 1, p. 1.

[2] Wayne Grudem, Teología Sistemática, p. 657

[3] Louis Berkhof, Teología Sistemática, p. 434

[4] John Murray, Common Grace. Traducido por el autor.