¿Ha estado tu hijo viendo cosas indebidas en internet?

¿Qué hace un padre cuando descubre a su hijo pequeño viendo cosas indebidas en internet? Me hicieron esta pregunta muchas veces y de muchas maneras, y quisiera intentar darle una respuesta.

Con el correr de los años, es un correo electrónico que he recibido muchas veces, es una conversación que tuve en conferencias, con amigos o en la iglesia. Es un tema que surge mucho y hoy quisiera abordarlo. En esencia, comienza con algo como esto: “¡Ayuda!, mi hijo ha estado viendo cosas malas en internet.

Muchos padres han sorprendido a su pequeño, o lo atraparon, o de alguna manera descubrieron que su hijo, su hijo pequeño, ha estado viendo cosas no muy buenas en internet. Están preocupados, realmente no saben qué hacer al respecto. Quisiera compartirles hoy algunas opiniones sobre eso.

Entonces bien, descubrieron que su hijo ha estado viendo cosas malas en internet, o inapropiadas, o preocupantes, lo que fuera. ¿Qué haces al respecto? Claramente, en esta pregunta, pienso más que nada en contenido de tipo sexual. Tu hijo ha buscado en línea, ha hallado algunas cosas y quieres saber cómo lidiar con las consecuencias, qué hacer al respecto. Déjame compartirte unas cuantas cosas.

Una conducta aprendida

En primer lugar, pienso que es un comportamiento que hemos demostrado a nuestros hijos, pues les enseñamos que cuando uno tiene preguntas, recurre a internet. Le preguntas en especial a Google, y tal vez con el pasar del tiempo, empiezas a preguntarle a tu Amazon Echo o a tu Google Home (altavoces inteligentes), o a Siri, o a cualquier otro artefacto que tengas. Empiezas a darle el ejemplo a tus hijos en el transcurso de sus inexpertas vidas de que consultas tus preguntas en internet. Eso es algo que nosotros hacemos y nuestros hijos lo aprenden.

Tengo un recuerdo divertido de cuando estaba creo que en octavo grado. Un niño de mi clase estaba con un diccionario, buscando malas palabras o partes del cuerpo. Ahora, ¿por qué haría eso? Probablemente, no es algo que un niño haría hoy, pero en el transcurso de su vida, a aquel niño se le dio el ejemplo de que cuando tienes preguntas, las consultas en un diccionario o en una enciclopedia, ¿verdad? Así que cuando quería saber algo, es allí a donde se dirigía. Tal conocimiento era normal para un niño de su edad y luego recurría al modelo que le habían enseñado.

Sabes, los niños de hoy han visto el modelo de que cuando tienen preguntas, las consultan en internet. Entonces, nuestros niños están haciendo lo que funcionalmente nosotros les enseñamos a hacer en el transcurso de sus cortas vidas. Eso coloca una carga, una responsabilidad en nosotros de controlar lo que buscan (en internet), porque claramente, buscar partes del cuerpo en la Enciclopedia Británica o en el diccionario arrojará resultados diferentes a los de Google. Este es entonces, un comportamiento que nosotros hemos modelado.

Una oportunidad para amar

En segundo lugar, pienso que la actitud por defecto de un padre no debería ser estar muy enojado o muy preocupado por su hijo. ¿Por qué no ver esto como una oportunidad? Bien, tenemos tres hijos, y he hablado con muchos otros padres sobre sus hijos y una de las cosas que ves es que los niños quieren tener esas conversaciones antes que sus padres quieran hacerlo. Es decir, siempre piensas que son demasiado pequeños para hablar sobre esos temas. Siempre piensas que son demasiado pequeños para tener estas preguntas o para pedir estas respuestas, para tener este tipo de conocimiento. Simplemente es así. Por lo tanto, debemos estar dispuestos a responder a sus preguntas.

Muchas de las preguntas que tengan serán normales, naturales e inofensivas. Y si lo ves bien, es una oportunidad. Entonces, mi hijo estuvo en línea y buscó en Google cierto término, veré esa situación como una oportunidad para abordar algunas preguntas que él tenga. Lo que no quisieras hacer, en especial si es la primera o segunda vez que tu hijo ha hecho esto y aún no has establecido reglas claras, no pierdas el control, no grites a tu hijo.

Aquí tienes una oportunidad de establecerte como una autoridad confiable, razonable y que puede tener conversaciones buenas y beneficiosas con su hijo. O puedes establecerte como una persona que será dura con su hijo y lo convencerá de que ni papá ni mamá son una fuente segura con quienes hablar. Por lo tanto, toma esto como una oportunidad, respóndele gentilmente a tu hijo, con compasión, intenta tener esas conversaciones, incluso conversaciones incómodas. Inténtalo y descubre por qué se está haciendo esas preguntas, por qué quiere saber tal cosa, y luego simplemente dale una respuesta convincente. Ten la disposición de hablarle sobre ciertos temas antes del momento cuando crees que está listo, pero respóndele, responde a sus deseos, a su conocimiento o a su deseo de conocimiento de esa manera.

Y luego, supongo, sólo espera que esas cosas sucedan. Responde por lo pronto teniendo esto en mente: “Bien, mi hijo ha buscado esto, ahora es mi oportunidad de hablarle sobre cómo adquirimos conocimiento y a dónde recurrimos para tal efecto”. Así, en el futuro, cuando haya otras preguntas quizá sobre temas más serios o sobre cosas que pudieran llevar a peores resultados de búsqueda, tengo la esperanza de que acudirán a mí en vez de a internet.

Tal vez, este es el momento de colocar algún dispositivo entre mi hijo y el mundo, como el Circle (un artefacto de control parental) o algo parecido que controlará lo que está haciendo. O la aplicación Covenant Eyes [Ojos del pacto] para que esté entre mi hijo y el mundo. De esta manera, no estará buscando cosas en internet con libertad ya que hay un filtro allí que lo preserva de algo de lo peor. Así que este es el momento de responder con compasión y con tecnología.

Pero recuerda, cuando la tecnología causa un problema, por defecto pensamos que esta debe resolverlo. Por lo tanto, lo que no queremos decir es: “Bien, mi hijo hizo esto, ahora necesito una solución tecnológica que evite que lo haga nuevamente”. No, habla con tu hijo. Respóndele personalmente y luego haz uso de la tecnología.

Ahí vamos. Obviamente, lo que estoy diciendo aquí está dirigido en primer lugar a gente más joven; no a personas de 18 años que están endurecidas con su pecado y buscan pornografía, sino a niños más pequeños que tienen interés y preguntas, y recurren a internet por respuestas. Tengo la esperanza de que esto te ayude como padre a responder con compasión y con eficacia al ser esa fuente de conocimiento y de sabiduría que puede guiar a sus hijos mientras crecen, si Dios quiere, mientras crecen en Cristo.