JUGANDO A DOS PUNTAS

“Temían a Jehová, e hicieron del bajo pueblo sacerdotes de los lugares altos, que sacrificaban para ellos en los templos de los lugares altos. Temían a Jehová, y honraban a sus dioses, según la costumbre de las naciones de donde habían sido trasladados. Hasta hoy hacen como antes: ni temen a Jehová, ni guardan sus estatutos ni sus ordenanzas, ni hacen según la ley y los mandamientos que prescribió Jehová a los hijos de Jacob, al cual puso el nombre de Israel;” – 2 Reyes 17:32-34
    Cuando Asiría pobló Samaria en el norte de Israel olvidaron que no era la conquista de cualquier tierra, sino que era la tierra prometida. La población y la conducta que se generó al mezclarse con el remanente judío eran totalmente impías a los ojos de Dios, pero ellos no lo pensaron así, sino que se comportaron con un sincretismo que de ninguna manera hallaría aprobación divina. Patrocinados por los sacerdotes levitas enviados para instruirlos en la ley de Dios, ellos creyeron mejor jugar a dos puntas, “temiendo a Dios” y adorando sus dioses e ídolos.
    La historia de Israel como nación es un ejemplo para la iglesia hoy en día, tal como lo expresó Pablo a los corintios (1 Cor. 10:11- 13); y el Espíritu Santo tuvo razón en incluirlo como recordatorio pues la decadencia espiritual de la iglesia se debe en parte al mismo sincretismo que utiliza para mantener una declaración de fe absolutamente bíblica juntamente con una práctica absolutamente carnal, humanista e hipócrita. Es que acaso ¿hace falta explicarlo cuando en las iglesias se canta “Santo, Santo, Santo…” y en la semana se vive en el entretenimiento de la impureza en la televisión, o el vocabulario sospechoso y comprometido con los compañeros de trabajo? Hay tantas maneras de vivir una religión a dos puntas que es altamente improbable que la iglesia sea sal y luz hoy.
    Es que alguien osará quizá decir que la iglesia siempre ha sido así, pero lo que realmente no ven es que ahora se están viviendo los resultados de la impiedad que se ha estado sembrando por años ya. De esta manera ocurrió en Israel, “Así temieron a Jehová aquellas gentes, y al mismo tiempo sirvieron a sus ídolos; y también sus hijos y sus nietos, según como hicieron sus padres, así hacen hasta hoy.” (v. 41). ¡Ay! ¡Qué triste legado!
    Estamos experimentando una nueva generación de “creyentes no convertidos” donde es moneda corriente la mezcla de lenguaje y confesiones bíblicas con la conducta y la práctica profana. ¿Eres tu parte de esta generación? ¿Dices creer una cosa mientras que prácticas otra? Ahora lo puedes seguir pasando por alto pero cuando des cuenta ante Dios no habrá admisión de dualismo alguno. Mira lo que vas a hacer, la eternidad está a las puertas.
¡Dios te bendiga!
-Biblia, mate y oración-