Hoy se cumplen 30 días desde que comenzamos esta cuarentena y en este mes:

Hemos predicado a una cámara por al menos cinco domingos y incluyendo domingo de resurreción.
Hemos dado estudios bíblicos y consejerías por las cuatro semanas que han transcurrido

Sin embargo hoy…

Anhelas con fervor regresar a la normalidad.
Quieres ver, abrazar, alabar y adorar con tu familia espiritual.
Estás agotado de tener que grabar, editar y subir a las plataformas de Facebook, YouTube, páginas web, etc.
Tienes la ‘fatiga zoom’ por tantas veces que la usas en la semana.

Estás agotado de ver la competencia en las redes de muchos tratando de proyectarse como los más activos y expertos en temas que antes no eran comunes; los que  además de ser pastor se han convertido en infectólogos, economistas, historiadores, planificadores, abogados y políticos sin licencia. ¡Sé que estás cansado de verlos debatir por todo!

Sientes la presión por la incertidumbre económica tanto a nivel personal como ministerial y hasta traumática resulta la idea de no saber cómo será la normalidad de aquí en adelanto.

Ceéme, te entiendo, a mi también me pasa.

Yo también estoy loco por regresar a la normalidad; levantarme el domingo e ir a preparar todo con mis hermanos para celebrar al Señor en nuestra iglesia local por la mañana.

Estoy deseoso que llegue ese domingo para pararme en la puerta otra vez y recibir a mis hermanos con un abrazo y poder cantar con ellos, predicarle la Palabra en vivo, celebrar la Cena del Señor y tener conversaciones cara a cara y a todo color al terminar el servicio.

Yo también deseo poder levantarme el lunes e ir a la oficina y reunirme con mi amado equipo de trabajo y almorzar todos juntos con la frecuencia que solíamos hacerlo. Extraño la planificación en nuestro salón de conferencia, pero también el reír y compartir con ellos.

Yo también extraño poder oler a ovejas y ver semanalmente a mis hermanos en mi oficina para aconsejarles. Extraño no poder tenerlos cerca.

Yo también extraño los miércoles en la noche, donde cantamos, oramos individualmente, oramos como grupos y abrimos nuestras biblias y la estudiamos pero también nos exhortamos los unos a otros.

Extraño tener que decirles al terminar el servicio — vámonos o nos van a sacar del edificio — porque queríamos seguir conversando.

Yo también estoy cansado de tener que desde la mitad de la semana comenzar a escoger canciones, buscar vídeos, grabar, editar, enviar, subir, etc,  para que el domingo las ovejas puedan tener el alimento espiritual.

Yo también estoy cansado de Mr. Zoom.

Yo también estoy cansado de pensar en los retos económicos que esto trae a nuestro hogar, nuestra familia, nuestra iglesia, nuestros pastores cercanos, etc.

Yo también pienso en el futuro, ¿cuándo y cómo será cuando termine?

Pero..

¿Sabes qué hago en medio de todos estos pensamientos, cambios de humor, lagunas emocionales y agotamiento físico, mental y espiritual?

Recordarle a mi alma las eternas promesas de Su Palabra:

¿Acaso no lo sabes? ¿Es que no lo has oído? El Dios eterno, el SEÑOR, el creador de los confines de la tierra no se fatiga ni se cansa. Su entendimiento es inescrutable. El da fuerzas al fatigado, y al que no tiene fuerzas, aumenta el vigor.” Isaías‬ ‭40:28-29‬ ‭

“Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.” Mateo‬ ‭11:28-30‬

Pastoread el rebaño de Dios entre vosotros, velando por él, no por obligación, sino voluntariamente, como quiere Dios; no por la avaricia del dinero, sino con sincero deseo; tampoco como teniendo señorío sobre los que os han sido confiados, sino demostrando ser ejemplos del rebaño. Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, recibiréis la corona inmarcesible de gloria.” 1 Pedro‬ ‭5:2-4‬

“Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente NO son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada.” Romanos‬ ‭8:18‬

Y de la misma manera, también el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; porque no sabemos orar como debiéramos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles; y aquel que escudriña los corazones sabe cuál es el sentir del Espíritu, porque Él intercede por los santos conforme a la voluntad de Dios. Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien, esto es, para los que son llamados conforme a su propósito.

Porque a los que de antemano conoció, también los predestinó a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo, para que Él sea el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a esos también llamó; y a los que llamó, a esos también justificó; y a los que justificó, a esos también glorificó.

Entonces, ¿qué diremos a esto? Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros? El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas? ¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica. ¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió, sí, más aún, el que resucitó, el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros. ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada? Tal como está escrito: por causa tuya somos puestos a muerte todo el día; somos considerados como ovejas para el matadero. Pero en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó. Porque estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni lo presente, ni lo por venir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom‬ ‭8:26-39‬ énfasis añadido)

“Por tanto, puesto que tenemos este ministerio, según hemos recibido misericordia, no desfallecemos; sino que hemos renunciado a lo oculto y vergonzoso, no andando con astucia, ni adulterando la palabra de Dios, sino que, mediante la manifestación de la verdad, nos recomendamos a la conciencia de todo hombre en la presencia de Dios. […] Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.” 2 Corintios‬ ‭4

Acerca de esto, tres veces he rogado al Señor para que lo quitara de mí. Y Él me ha dicho: Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, muy gustosamente me gloriaré más bien en mis debilidades, para que el poder de Cristo more en mí. Por eso me complazco en las debilidades, en insultos, en privaciones, en persecuciones y en angustias por amor a Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte.” 2 Corintios‬ ‭12:8-10‬

Es cierto, estos pasados 30 días han sido un reto, una escuela y una nueva forma de hacer ministerio pastoral... PERO, Cristo sigue sentado en Su trono y sigue siendo el dueño, Señor y Pastor de Su iglesia.

Ese que nos llamó, está trabajando. Por lo tanto, debemos confiar, esperar y continuar haciendo lo que nos ha mandado a hacer.

Parafraseando a John Piper, “mientras nosotros pensamos que Dios no está haciendo nada; en tras bastidores, Él está haciendo millones de cosas que no podemos ver ni entender”.

Porque entre los hombres, ¿quién conoce los pensamientos de un hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Asimismo, nadie conoce los pensamientos de Dios, sino el Espíritu de Dios.” 1 Corintios‬ ‭2:11‬

“Porque ¿Quién ha conocido la mente del Señor, para que la instruya?” 1 Corintios‬ ‭2:16‬ ‭‬

De algo estoy seguro amado hermano pastor; ¡DIOS ESTÁ TRABAJANDO EN NOSOTROS Y A TRAVÉS DE NOSOTROS!

¡Sigue amando a tu esposa, a tus hijos, a tus ovejas a la distancia y sigue predicando el Evangelio!

¡Levanta el ánimo, recobra fuerzas y sigue la carrera!

No parece que esto va a terminar pronto pero quien gobierna al COVID-19, te puso en este tiempo a pastorear Su iglesia.

A un mes de pandemia, cobra ánimo, ¡Lo estás haciendo bien!

Recuerda; ¡Él va delante! ¡Tranquilo!

¡Sigue liderando!