La estrella polar del cristiano

Charles Bridges –el gran teólogo y líder del “Partido Evangélico” de la Iglesia de Inglaterra durante el siglo XIX – escribió un excelente comentario sobre el libro de Proverbios que permanece impreso 172 años después de su publicación. C.H. Spurgeon lo describió como el mejor comentario sobre Proverbios, “Mientras que explica el pasaje que está a la mano, [Bridges] coloca a otras porciones de la palabra bajo un nuevo prisma”.  

En este fragmento, Bridges expone maravillosamente a Proverbios 3:5-6, “Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas”.  

Esta es la estrella polar para el hijo de Dios – la fe en la providencia de su Padre, en sus promesas, y en su gracia. Esta confianza no es la mera elevación de un criterio iluminado. Es confianza… con todo tu corazón. Es una confianza infantil e inquebrantable en la sabiduría comprobada, la fidelidad comprobada y el amor comprobado de nuestro Padre. Él es la verdad misma. Por lo tanto, él desea que nosotros le tomemos en su Palabra y comprobar su Palabra hasta el mismo límite de su poder.  

Pero nuestra confianza no solo debe ser completa – debe ser exclusiva. Ninguna otra confianza, ni confianza en la carne, puede existir junto a ella (Fil. 3:3). El hombre, con todo su orgullo, siente que desea algo a que apoyarse. Como un ser caído, él naturalmente se apoya en su propio entendimiento y en sí mismo. El poder humano es su ídolo. Su entendimiento es su dios. Muchas personas preferirían tener una carencia de principios, en vez de una carencia de talento. Esta es la historia del hombre a partir de la caída; este es el pecado lamentable de toda persona creada por Dios. ¿Deberíamos llamarle a esto el pecado de la juventud? Qué raro es ver al joven sometiéndose al anciano (1 Ped. 5:5). ¿Si busca el consejo, no es solamente para confirmar lo que ya se ha decidido? 

Los que se rehúsan a apoyarse en su propio entendimiento son aquellos que confían en el Señor. Porque ellos están confiando en su poder divino y lo usan como una lámpara, para que ellos puedan encontrar su camino. El cristiano arrodillado, como si desechara su propio entendimiento, confiesa que él es totalmente incapaz de encontrar el camino por sí solo. Pero observa como él se comporta. Él se toma la molestia de mejorar su mente. Él sigue sus mandatos concienzudamente. De esta manera la fe práctica fortalece, y no destruye, su poder.  

Así que es nuestro claro deber, no descuidar nuestro entendimiento, sino cultivarlo diligentemente. En un mundo donde el conocimiento sobreabunda, la ignorancia es el fruto de la pereza. Así que no te apoyes en tu propio entendimiento. Confía en el Señor con todo tu corazón. La autodependencia es una tontería (28:26), rebeldía (Jer. 2:13; 9:23), y ruina (Gén. 3:5-6; Isa. 47:10-11). “La gran necedad del hombre en las pruebas,” como el Dr. [John] Owen ha comentado correctamente, “es apoyarse en su propio entendimiento y en sus propios consejos. ¿Cuál es el resultado de esto? Cuando en nuestras pruebas consultamos a nuestro propio entendimiento, escuchamos nuestra propia razón, aunque parezcan ser buenos, el principio de vivir por fe es sofocado, y seremos de esta manera conducidos por nuestros propios consejos”.  

Lo próximo que debemos notar es que nuestra confianza deber ser constante: reconócelo en todos tus caminos. Toma un paso a la vez, y asegúrate de que cada paso este bajo la dirección de Dios. Siempre haz tus planes en total dependencia de Dios. No es nada menos que autoidolatría el imaginarnos que nosotros podemos llevar a cabo incluso los asuntos ordinarios de la vida cotidiana sin el consejo de Dios. Dios ama que le consulten. Por lo tanto, lleva todas tus dificultades a Él. Antes de consultar a tus amigos, consulta a Dios. 

En todos tus caminos. Esto incluye las cosas pequeñas tanto como las cosas grandes. Permite que Dios sea supremos en todas tus preocupaciones temporales o eternas. ¿Acaso no hemos hallado la paz inimaginable de llevar a Dios las cosas que son muy pequeñas o muy personales para ser confiadas a los oídos más confidenciales? De esta manera Abraham reconoció a Dios. Dondequiera que él armaba su tienda para sí mismo, él siempre construía un altar para Dios (Gén. 12:7; 13:18).  

Él enderezará tus veredas. Si acudimos al Señor cada mañana en verdadera humildad, sabiendo que no sabemos cómo ordenar nuestro día, la luz vendrá sobre nosotros. No buscamos nuevas revelaciones ni señales visibles. Estudia la Palabra con oración, y ten en cuenta cómo el Espíritu de Dios arroja su luz sobre ella. Asegúrate de que tu voluntad esté lista para moverse en la dirección que Dios indique. Ningún paso que esté bañado en oración traerá arrepentimiento final.