¿Es coincidencia que la pandemia por coronavirus esté alrededor de la Pascua cristiana y judía? Es verdad que Jesús vino para salvar a los suyos y eso es algo maravilloso y digno de honrar, sin embargo, muchas veces olvidamos que Su mensaje primario era arrepentimiento. ¡Sin arrepentimiento no hay salvación!   

Todo el Antiguo Testamento apuntaba a Cristo a través del arrepentimiento. El último libro del Antiguo Testamento, Malaquías, escrito después del exilio, pero previo a un silencio de 400 años por desobediencia al pacto de Dios con Su pueblo, fue… arrepentirse y volver a Él. El mensaje del último profeta que caminó al mismo tiempo que Jesús, es decir Juan el bautista, su mensaje fue…arrepentirse.   

Dios nos está hablando. Si Dios es soberano, y sabemos que lo es, no es por casualidad que esta pandemia está ocurriendo precisamente ahora en el tiempo cuando El Señor nos manda a recordar lo que Él hizo por nosotras.    

Recordemos que justo después que Jesús hizo un milagro grande, dando a comer a más de 5000 personas con siete panes y dos peces (Mc. 6:30-44) los fariseos pidieron que Jesús hiciera  una señal, vemos su respuesta en Mateo 16:3 “Hoy habrá tempestad, porque el cielo está rojizo y amenazador. ¿Sabéis discernir el aspecto del cielo, pero no podéis discernir las señales de los tiempos?”. 

¿Queremos ser como los fariseos ignorando lo que acaba de ocurrir y pedir otra señal?  No lo creo, nosotras queremos servir al Señor y debemos ser capaces de discernir los tiempos. Cuando los discípulos preguntaron a Jesús: ¿Cuándo será la consumación de los tiempos? vemos la respuesta de Jesús en Mateo 24:4-8 “Mirad que nadie os engañe. Porque muchos vendrán en mi nombre, diciendo: «Yo soy el Cristo», y engañarán a muchos. Y habréis de oír de guerras y rumores de guerras. ¡Cuidado! No os alarméis, porque es necesario que todo esto suceda; pero todavía no es el fin. Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino, y en diferentes lugares habrá hambre y terremotos. Pero todo esto es solo el comienzo de dolores”. 

¿Estamos en el comienzo de los dolores? Posiblemente, pero aun si no fuera así, Cristo nos está llamando a arrepentirnos. La vida cristiana es una vida de arrepentimiento diario. Nunca debemos olvidar lo que Cristo hizo por nosotras y estamos obligadas a compartir estas buenas nuevas con otras mujeres. Hay algunas que están trabajando en la línea frontal con los enfermos, pero las que no, ¿qué estamos haciendo?  

Nadie sabe el día ni la hora, sin embargo, sabemos que ese día llegará, y hoy  es cuando debemos comenzar y no parar. Nosotras no debemos vivir en el pasado, sino en el presente pero con la mirada en el futuro.  

Leemos en Juan 12:23 cuando Jesús dijo: “Ha llegado la hora para que el Hijo del Hombre sea glorificado”, y nuestra hora de glorificarle también ha llegado.  Después de la salvación, cada día debe ser este día.  

¿Estamos enfocadas en lo que deberíamos estar enfocadas? ¿O estamos viviendo como si ese gran día nunca llegará?  Creo que el hecho de que todo esto esté ocurriendo durante la Pascua, debe recordarnos que un día Él volverá y no importa cuando ocurra, debemos vivir como si pudiera ser hoy. 

Para mí de manera personal, esto ha sido un llamado de atención para recordar que Cristo merece más de lo que le estoy dando. Él no acepta una adoración a medias porque Él merece todo y darle una porción de mi vida, es desobediencia.  

Para aquellos que tienen oídos… 

Bendiciones.