Algunos padres se embarcan en la gran tarea de criar un hijo ya convencidos de un método de crianza en particular. Ya han hecho sus investigaciones, han leído libros, han recorrido los foros y han tomado su decisión.  

Otros padres se embarcan en la gran tarea de criar un hijo sin haber pensado siquiera en una metodología. No se han pasado las horas investigando, no han leído libros, no han recorrido los foros y básicamente, intentan ir aprendiendo sobre la marcha. 

 Lo que me parece más notable es que los padres de ambos bandos pueden ser exitosos. Supongo que todos hemos conocido padres maravillosos que han criado hijos maravillosos siguiendo —o no— un método en particular. También, supongo que todos hemos conocido padres cuya crianza caótica prácticamente les hizo rogar que existiera un método, o padres cuya crianza ha sido tan rígida que en verdad les causaron daño a sus hijos.  

Recientemente he estado investigando acerca del tema de la familia y me encontré con unos pensamientos de Andreas Kostenberger acerca de los beneficios y las desventajas de seguir un método de crianza. He descubierto que sus ideas son bastante similares a las mías. He aquí un resumen de las ventajas y desventajas de seguir un método de crianza en particular. 

En primer lugar, seguir un método les da a los padres la confianza de tener un plan y un propósito en su crianza 

Al investigar, aprender e implementar un método, los padres tendrán en mente un plan y un propósito generales, que esté profundamente cimentado en los principios bíblicos. De esta forma, conocerán su llamado y sabrán lo que esperan lograr en y por medio de los hijos. 

En Segundo lugar, seguir un método brinda previsibilidad y consistencia. 

 Los padres serán homogéneos en su enfoque general en cuanto a la crianza y en las cuestiones esenciales de la misma, como establecer expectativas y responder a la buena o mala conducta de los hijos. Los hijos confiarán en las expectativas que los padres tienen de ellos. 

En tercer lugar, seguir un método relaciona a los padres con otros que tienen un enfoque similar.  

Tales padres con ideas afines pueden formar comunidades de apoyo (sea en el mundo real o en línea) para hablar de éxitos y fracasos y de asegurarse de que siguen el método de manera apropiada. 

Sin embargo, existen algunas desventajas potenciales en cuanto a seguir un método. Obviamente, la mayor de ellas es que el método en sí pueda ser falible o antibíblico. Pero dejando eso a un lado, y asumiendo que el método fue extraído de la Biblia, ¿qué otras desventajas pueden haber? 

En primer lugar, seguir un método puede dar una falsa confianza en cuanto a la crianza 

A corto o a mediano plazo, un método puede dar como resultado que los niños estén condicionados a evitar las consecuencias negativas y a perseguir las que sean positivas. Sin embargo, los métodos que son demasiado rígidos pueden, a largo plazo, motivar a los niños a revelarse, a medida que comiencen a tener independencia. A menudo, esta rebeldía no es visible hasta que los niños entran en su adolescencia. Por otro lado, los métodos que son demasiado flojos pueden producir niños con falta de disciplina y que no estarán preparados para la vida en este mundo. 

En Segundo lugar, seguir un método puede quitar el énfasis en las personas y cambiarlo por principios 

Siempre existe el peligro de ver a nuestros hijos como pequeños proyectos más que como personas reales. Siempre existe el peligro de que la crianza se vuelva abstracta en vez de profundamente personal el mero seguimiento de principios en vez del pastoreo cuidadoso de las almas. 

En tercer lugar, seguir un método puede reducir la individualidad y la unicidad de cada niño. Pese a que resulta claro que un niño necesita afirmación y disciplina, es posible que las formas específicas tengan que ser únicas como lo son los individuos. Los métodos pueden impulsarnos a tratar a todos los niños como si fueran iguales en vez de buscar las maneras en que cada uno de ellos es único. 

Así lo resume Kostenberger. 

Un enfoque apropiado de la crianza debe dejar un espacio adecuado para los componentes relacionales en ella. La crianza Cristiana debe estar sustentada en la sabiduría que se deriva de la meditación en las Escrituras, la llenura del Espíritu Santo, el consejo de otros (aquí es donde la literatura de calidad puede ser muy útil si es equilibrada y basada en los principios bíblicos), y la experiencia relacional con el niño. Finalmente, debemos ser cuidadosos de no confiar en ningún método humano que, sin importar cuán bíblico diga ser, esté a un paso fuera de la Biblia. Nuestra suprema confianza debe estar en Dios y en Su Palabra, y debemos reconocer humildemente que nuestro entendimiento de las Escrituras no ha de ser comparado con el de la enseñanza que imparten las mismas Escrituras. 

Me parece que nosotros, como padres, podemos y debemos aprender de los métodos, pero hemos de ser muy cautelosos de seguirlos con rigidez. Siempre debemos asegurarnos de que nuestra confianza en cuanto a la crianza no pase sutilmente de la bondad de Dios al desempeño de la metodología.