Los unos a los otros: un llamado a vivir en comunidad

¿Por qué Facebook, Instagram y Twitter han tenido tanto éxito? ¿Has pensado en esto? Creo que hay muchas razones. Pero me atrevo a teorizar que una de esas razones es que vivimos en una época individualista. Creo que el éxito de estos medios de comunicación social en parte revela un anhelo de nuestro corazón. Deseamos ser independientes y escribir nuestra propia historia en la cual nosotros mismos somos los héroes.

Cada día nos enfrentamos a la gran tentación de vivir aislados, aún rodeados de mucha gente. Para muchos esta es su realidad. Tienen cientos de “amigos” en Facebook, pero nadie los conoce de verdad. Comparten sus historias en Instagram, pero no comparten su vida a niveles profundos con otros cara a cara. Comentan en Twitter sobre cada controversia, pero no recuerdan cuándo fue la última vez que vieron a un amigo de verdad a los ojos para decirle cómo está su corazón.

Dios no quiere eso para Sus hijos. El anhelo de nuestro Salvador es que compartamos nuestra vida con otros a niveles profundos. Dios quiere que avancemos de las conversaciones superficiales del fútbol y el clima a nuestras batallas contra el desánimo y nuestra lucha contra la lujuria.

Esto va más allá de las comidas ocasionales y las conversaciones sobre las series de Netflix. Esto va más allá de estar rodeado de personas. Esto no tiene que ver tanto con ser “extrovertido” o “introvertido”. Dios quiere que vivamos intencionalmente buscando a otros para compartir nuestra vida con ellos. Dios quiere que otros nos conozcan profundamente. Dios quiere que nosotros hagamos bien espiritual a otros.

¿Viajas solo o acompañado?

¿Vives solo y aislado o vives compartiendo tu vida con otros? ¿Existe alguien que conozca tus secretos, debilidades, miedos y temores? ¿Celebras la vida con alguien? ¿Quién conoce tu corazón de manera que puede hablarte directamente y sin rodeos sobre tus luchas, alegrías y tristezas?

El pastor Mark Dever escribe: “El cristianismo no es para los solitarios o individualistas. Es para personas que viajan juntas en el camino angosto que lleva a la vida… Ser un discípulo de Jesús significa orientar nuestra vida hacia otros, tal y como Jesús lo hizo. Significa trabajar para el bien de otros”.[1]

Dios nos ha salvado y nos ha injertado en una comunidad, nos ha unido a un cuerpo. Él no quiere que vivamos aislados de otros. Él quiere que caminemos junto a otros hacia la patria celestial. Pero nos gusta llevar vidas privadas, incluso secretas. Pocos saben quiénes en realidad somos y eso no ayuda a nuestra vida como seguidores de Jesús. El mismo discipulado al cual Cristo nos llama es un caminar transparente con Dios y con otros.

Los “unos a otros” en el Nuevo Testamento

En esta era del iPhone, iPad y YouTube los cristianos necesitamos recordar que pertenecemos al cuerpo de Cristo, que hemos sido adoptados dentro de una familia y nos necesitamos unos a otros. En el Nuevo Testamento encontramos la frase “unos a otros” por lo menos 77 veces para referirse a acciones que hemos de realizar unos por otros en la iglesia local (por ejemplo, solamente en la carta a los Romanos encontramos esta frase en 12:10; 12:16; 13:8; 15:14; 15:5; 15:7; 16:16; etc.).

No, mi amado hermano, la vida cristiana no se trata solamente de estar en la iglesia los domingos. Eso es bueno y necesario. Pero estamos llamados a ir más allá. Estamos llamados a vivir juntos, a vivir en comunidad, a compartir nuestra misma vida con otros creyentes.

Un querido amigo

Los puritanos solían pedir a Dios por un “querido amigo” con quien ellos pudieran compartir todo y mantener una relación completa de oración y compañerismo. Con eso en mente ellos ansiaban y establecían regularmente conversaciones sobre cosas divinas.[2]

¿Encuentras difíciles esas relaciones pero quieres vivir los “unos a otros” del Nuevo Testamento? ¿Has tenido malas experiencias abriendo tu vida con otros en la iglesia local y quieres ser sanado? ¿Está tu vida cerrada a otros, pero quieres abrirla para que otros entren y te conozcan como eres? Pídele a Dios que te regale un “querido amigo”. Me niego a pensar que Dios responderá con un “No” la petición de uno de sus hijos a vivir los “unos a otros” del Nuevo Testamento.

Tu Buen Padre te ha colocado en una familia. Esa familia es tu iglesia local. Necesitas a tus hermanos y hermanas más de lo que te imaginas. Necesitas su intervención en tu vida. No puedes darte el lujo de que ellos “te dejen en paz” y “no se metan contigo”. Necesitas vivir los “unos a otros” del Nuevo Testamento que estaremos explorando en las próximas semanas.


[1] Mark Dever, Discipular (Washington, D.C.: 9Marks, 2016), 16.

[2] Jerry Bridges, True Community: The Biblical Practice of Koinonia [Verdadera comunidad: la práctica bíblica de Koinonia] (Colorado Springs, Colorado: Navpress, 2012) pos. 806 de 2115.