Si hoy saliéramos a las calles o hiciéramos una encuesta en las redes sociales preguntando acerca de si conocen la biblia, seguro que la gran mayoría contestaría que sí. Seguidamente, quizás alguien nos comente de los diferentes tamaños y colores que hoy tenemos o la gran bendición de tenerla en un dispositivo móvil.

Es cierto, tenemos biblias en diferentes versiones que nos facilitan aun mas su estudio con comentarios bíblicos para un mejor entendimiento. Otras, enfocadas en la mujer, los pastores, jóvenes y niños. Somos dichosos de tenerlas y la libertad para obtenerlas. Reflexionando en esta realidad, ¿qué tan consientes somos de lo que tenemos en nuestras manos y cómo nos ayuda a  conocer al Dios Vivo y Verdadero?

De eso hablaremos en lo que sigue.

¿Qué es la biblia?

La Biblia no se trata sólo de la historia de Israel. Ni es tan sólo la historia de la religión cristiana o judía. No es meramente un manual con principios morales, o un diccionario de temas para vivir.  La biblia es la historia de Dios revelándose al hombre y a su Pueblo para mostrar su gloria. Desde Génesis hasta Apocalipsis encontramos la Voluntad de Dios escrita. Su plan de redención nos enseña su poder, soberanía, santidad y justicia, su amor y misericordia para con los suyos, ¡es maravilloso!

Su Palabra nos muestra la necesidad de salvación por cuanto somos pecadores, esto es el evangelio. Nos declara hijos al creer en el Salvador y Señor, Jesucristo. Nos muestra el camino de la obediencia cuando la escudriñamos diariamente. Sólo por medio del evangelio de Cristo, viviremos y nos sostendremos en este mundo caído.

La importancia de leerla

Aun cuando tenemos la libertad de obtener y leer la Biblia, muchos no corremos a ella para realmente depender de Dios en nuestro día a día. No hay ningún libro que pueda sustituir a la Palabra y nos sustente. Y es que La Biblia no es  un libro cualquiera. su autor es Santo, es Dios. Lo sabemos pero somos prontos a olvidarlo. Lentamente, hemos cambiado la importancia de la biblia en nuestra vida, o para tener mucho conocimiento y poca práctica, o para sólo llevarla bajo el brazo el domingo pero nada de lectura y práctica durante la semana.

Sutilmente, reemplazamos la prioridad y autoridad de la Biblia por buenos libros, excelentes sermones. Siendo pecadores, nos acomodamos en lo que nos enseñan o deseando aprender tanto, olvidamos que la Biblia no es un libro para ser leído solamente, sino para ser vivido. Yo me he beneficiado de libros y sermones que me han enseñado y sostenido en momentos difíciles. Sin embargo, sólo en la Biblia he encontrado el alimento eficaz que necesita mi alma. Si el único libro que existiera en la faz de la tierra fuera la biblia, no necesitaríamos más nada para vivir para Él.

A través de su Espíritu las palabras de la Biblia nos confrontan, nos guían, revelan a Dios en Cristo Jesús, nos enseñan a vivir para su gloria. Cada libro escrito, cada sermón escuchado, cada clase, seminario bíblico solo nos debe llevar a correr a la Palabra de Dios para confirmar, aprender, escudriñar y crecer más. Tanto para nuestra vida, como para enseñarla a otros. En momentos de desánimo, tristeza, dolor, confusión, pecado, problemas matrimoniales y circunstancias difíciles, Dios nos encuentra en su Palabra todos los días, “Mi vida está de continuo en peligro, más no me he olvidado de tu ley”, Sal 119:109.

La exhortación, mis hermanos, es que reflexionemos si en verdad hemos comprendido la importancia de la Palabra para nuestras vidas. El salmista decía: “Oh, cuánto amo yo tu ley”, Sal 119:97a.

Lastimosamente, por las falsas enseñanzas y una mala interpretación de las Escrituras, algunos han tomado a la ligera su contenido, la han tomado como un amuleto, un manual o como un libro en donde su autor está desconectado con su creación, por tanto no demanda santidad así como Él es Santo. Nada más alejado de la verdad bíblica.

 La Gloria de Dios en Cristo

La razón más importante por la que leemos la Biblia es porque nos presenta a nuestro Salvador y Señor: Jesucristo. Heb 1:2-3; Jn 17:5, dice que la Gloria de Dios es Cristo. Su historia fue escrita para Su gloria, el hombre la conoce y experimenta a través de la obra de Cristo.

Es maravilloso aprender cómo Dios tenia orquestado desde antes, la redención de sus hijos, por medio de Cristo. Al extendernos misericordia, perdón y reconciliación por la obra en la cruz. Aun sabiendo esta verdad, el Pueblo de Dios no ha dado la importancia de leer las Escrituras en su vida diaria. La Biblia es para todos, porque Dios misericordioso está llamando a salvación y a volverse a Él de todo corazón.

Estamos viviendo tiempos difíciles. La verdad del mundo está infiltrándose en los púlpitos de algunas iglesias. Necesitamos volvernos a la esperanza que el evangelio nos da, que Cristo murió y resucitó por nosotros, (1 Cor 15:1-4). Necesitamos responder en arrepentimiento y fe continuamente. Dios es bueno a pesar de nosotros. Tenemos a la mano mas que un libro, tenemos la voluntad de Dios escrita por Él. Por medio de ella conocemos Su gloria que transforma nuestros corazones para llevar vidas piadosas y obedientes. Entonces, prediquemos Su palabra, seamos testimonios vivos en medio de un mundo sufriente, coherentes de nuestro caminar con Él. Dependientes de Su Palabra.

Oremos y clamemos al Señor y acerquémonos a Su palabra en humildad, no con ligereza. Con diligencia y no pereza. Con discernimiento y no nuestras ideas.

La biblia es inerrante, infalible, clara y necesaria, pero también es perfecta para todos los que lo aman y buscan.

¡Gloria a Dios por Su Palabra; gracias a Dios por La Biblia!

“La ley del Señor es perfecta, que convierte el alma; El testimonio de Señor es fiel, que hace sabio al sencillo”, Sal 19:7.