Mi esposo está deprimido, ¿qué hago?

Porque si uno de ellos cae, el otro levantará a su compañero;
pero ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” (Ecl. 4:10). 

Como influenciadora, conectora, apoyo, ánimo y estímulo, soy un regalo de Dios para mi esposo. Me fue dado por Su diseño el rol de ayudarlo en todo tiempo, pero en especial, en la enfermedad, en tiempos de angustia, y en tiempos de aflicción y sufrimiento. 

Todos nosotros en algún momento de nuestras vidas, en mayor o menor grado, hemos estado deprimidos alguna vez. Aun muchos de los grandes siervos de Dios como Jonás y Elías pasaron por momentos de depresión. Algunos hombres como Spurgeon también conocieron y escribieron sobre esta área. La depresión tiene diferentes niveles, va desde un rango de melancolía o tristeza profunda hasta la depresión severa. 

Para poder acompañar a tu esposo durante esta etapa, es indispensable que conozcas, te identifiques y entiendas lo que significa la depresión para así ponerte en sus zapatos para entenderlo, sentir empatía y ayudarle a luchar por el gozo.  

Este poema nos explica algo:  

Hay una neblina que ciega mi vista.

Rocas empinadas, escarpadas, al frente, a la izquierda y a la derecha, 

abajo, sombrío, gigantesco, en la noche. 

¿Dónde está el camino? 

 La roca negra me hace retroceder  

Sobre mi cabeza el quejido del viento  

Me da escalofrío y oprime mi corazón y mi mente.  

¡Tengo temor!  

La roca debajo de mis pies es dura;  

Casi resbalo, Señor, con la fría llovizna,  

Tan cansada, ¡Señor! Y ¿dónde podré sentarme?  

¿Aún debo seguir de pie? 

 O como expresa el pastor John Piper: 

“Me despierto sintiéndome frágil. Vulnerable. Muchas veces es vago. Ninguna sola Amenaza. Ni una sola debilidad. Simplemente un sentido amorfo de que algo malo pasará y yo seré responsable. 

En vez de dejarme hundir en la parálisis del miedo, o correr a un espejismo de mejores pastos, Él ha despertado un clamor por ayuda y después ha contestado con una promesa concreta. 

La depresión es un trastorno mental que se caracteriza por una profunda tristeza, decaimiento anímico, baja autoestima, pérdida de interés por todo y disminución de las funciones psíquicas. Desánimo, abatimiento, desaliento. La depresión severa clínica, es una enfermedad grave y común que nos afecta física y mentalmente en nuestro modo de sentir y de pensar, La depresión afecta a la mente y al cuerpo, produciendo cambios a nivel del sueño, el apetito y la percepción que tenemos de nosotros mismos y el mundo en general. Algunos signos y síntomas frecuentes en la depresión son: Tristeza, ansiedad o sentimiento de vacío persistentes.  

Se caracteriza por la presencia de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos del sueño o del apetito, sensación de cansancio y falta de concentración1.  

La depresión puede ser física o espiritual. Puede llegar a hacerse crónica o recurrente y dificultar sensiblemente el desempeño en el trabajo o la escuela y la capacidad para afrontar la vida diaria. En su forma más grave, puede conducir al suicidio.  

Si es espiritual, la consejería bíblica, el estudio de la Palabra y la oración, deben ser la solución al llevarle a Dios. Si es por afección física leve, se puede tratar sin necesidad de medicamentos, pero cuando tiene carácter moderado o grave se pueden necesitar medicamentos y psicoterapia profesional. 

¿Qué hacer? 

Descartar que pueda ser algo médico, biológico. Llevarle a hacerle análisis o exámenes descartando que los síntomas sean físicos o mentales. Consultar con un doctor o psiquiatra pues la mente en un hombre caído podría provocar estos episodios.  

Estudiar ídolos que puedan causar la depresión. Observar si ha habido alguna pérdida reciente, la muerte de algún pariente cercano, quizá la pérdida de ingreso o de trabajoEl hombre al ser diseñado como proveedor y protector puede verse grandemente afectado por eventos de este tipo.  

Escúchale con ternura, compasión y misericordia, no tomes en cuenta lo que un hombre expresa bajo sufrimiento  

Guíale a hacerse preguntas con mucho cuidado, por ejemplo¿Hay algo que no controlo y que está fuera de mi alcance? ¿Hay algo que me cause frustración, ira o enojo? ¿Quiero llamar la atención o necesito aprobación? 

Cuando no se disipan las tinieblas. Cuando se experimenta depresión espiritual los días son grises, se van los coloresDios está presente, pero no se le puede ver, ni sentir. No hay gozo, ni disfrute.  

Lo que debes evitar 

No amontonemos tristeza sobre tristeza, no seamos como la esposa de Job que luego de una gran prueba de aflicción, de pérdida de hijos e hijas, bienes y estando enfermo le pregunta: “¿Aún conservas tu integridad? Maldice a Dios y muérete” (Job 2:9). 

Lo que puedes hacer por él 

Orar por y con élllévalo a la cruz, al evangelio, predícale, aliméntate de la Palabra para poder ministrarle, ¡ay del que cae cuando no hay otro que lo levante!” (Ecl. 4:10b). Recuérdale pasajes, historias, canciones, léele promesas y textos. Recuérdale la Soberanía de Dios, quién es Dios.  

Respeta su silencio, siéntate a su lado, acompáñale en su lamento. Respeta su soledad, sus lágrimas o llanto. Algunas veces solo tendrás que caminar em silencio al lado de un hombre que está cojeando.  Si tiene pensamientos suicidas debes recomendar y acompañarle al hospital.  

Ora con él, sin él, por él, sobre él, en silencio clama a Dios por Su visita y ayuda. Ora por ti, que puedas estar en pie para ministrarle. Lee, estudia del tema y aprende cómo puedes ayudarle. 

Anímale a buscar ayuda de otros. Acompáñale a salir, a levantarse de la cama, a comer, cambiarse de ropa, abrir las ventanas para que entre el sol, salgan a caminar. Hay mujeres que hacen hasta lo imposible por sacar a sus esposos del estado de depresión, buscan ayuda, oran, soportan, luchan para que se levante y salga de ese estado.  

Las sonrisas, las palabras sabias, y blandas, de ánimo, la misericordia, la calidad de tiempo juntos, hacer caminatas de oración son herramientas de gran ayuda durante este tiempo.  

Recomendaciones para dar a tu esposo  

Por: John Piper (Solid Joys) 

Háblate a ti mismo. El predicarnos a nosotros mismos es muy importante para vencer nuestra depresión espiritual. Predícate a ti mismo:  

¿Por qué te abates, alma mía,
y por qué te turbas dentro de mí?
Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez.
¡El es la salvación de mi ser, y mi Dios!” (Sal 42:11). 

Debemos aprender a batallar con el desaliento a través de predicarnos la verdad a nosotros mismos acerca de Dios y el futuro prometido. 

Esto es lo que el salmista hace en el Salmo 42. El salmista predica a su atormentada alma. Él se regaña y argumenta consigo mismo. Y su argumento principal es la gracia futura: “Esperanza en Dios! — Confiar en lo que Dios será para usted en el futuro. Un día de alabanza viene. La presencia de Dios será toda la ayuda que usted necesite. Y Él ha prometido estar con nosotros por siempre. 

Martyn Lloyd- Jones cree que el predicarnos esta verdad acerca de la gracia futura a nosotros mismos es muy importante para vencer nuestra depresión espiritual. 

¿Se ha dado cuenta que la mayoría de su infelicidad en la vida es debido al hecho de que usted se está escuchando a sí mismo en vez de hablarse? Tome estos pensamientos que vienen a usted en el momento que se levanta en la mañana. Usted no los ha originado, pero hablan de usted, ellos traen de nuevo los problemas del ayer. Alguien está hablando ¡Su ser le está hablando! 

La batalla en contra del desaliento es una batalla para creer en las promesas de Dios. Y el creer que la gracia futura de Dios viene a través de escuchar la Palabra. Y también el predicarnos a nosotros mismos es el corazón de la batalla. 

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Vilma Mata de Méndez
Vilma Mata de Méndez, es consejera, entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Bíblicos. Tiene un certificado Estudio de mujeres de AACC. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba Arquitectura. Está casada hace 30 años con el pastor Luis Méndez, tienen tres hijos, dos casadas. Sirvieron 11 años en Minneapolis, Minnesota bajo el ministerio del pastor John Piper, donde tomó clases de Fundamentos de Teología. Hoy día entrenan a consejeros bíblicos en la Iglesia Bautista Internacional y sirven a los jugadores de béisbol y a sus esposas en MLB en Arizona, lugar donde residen.