Asistiendo a una peluquería donde era atendida asiduamente por una mujer cristiana, esta me introdujo a un compañero de trabajo, un joven llamado Octavio, a quien le compartimos de la Palabra y a quien le había regalado una Biblia.

Un día él me preguntó directamente: “¿Por qué no tengo suerte en el amor? ¿Por qué siento que nadie me ama?” Mi respuesta con mucho cuidado y compasión a este joven fue: “Porque lo buscas en el lugar equivocado. Alguien te ha amado tanto que se ha sacrificado, te ha buscado y quiere atraerte hacia Él”.

Tu hijo con atracción por el mismo sexo pone muy en alto los sentimientos, las emociones, lo que desea, lo que anhela. Los coloca más alto que Dios. Para él o ella su corazón y su voz son Dios.

Un homosexual es una persona que siente atracción por otra persona de su mismo sexo. Puede desarrollar una tendencia dirigida solo al deseo sexual o a la atracción romántica. Es un contagio social, no es una condición medica; es una idolatría, no es algo científico y moralmente neutral como creen algunos.

Como padres muchas veces nacen las preguntas: ¿Será cierto lo que dice la sociedad de que es algo normal? Aun mi cónyuge me recomienda tener una mente abierta y aceptarlo. ¿Por qué Dios? ¿De dónde viene? ¿Tú lo creaste así? ¿Cómo es que se siente atraído por su mismo sexo? ¿Qué hice mal en mi crianza? ¿Cómo ser paciente y compasiva? Si toda la sociedad lo acepta y lo aprueba y hasta lo admira, ¿Podríamos estar equivocados tantas personas?

Hay momentos en que mi hijo me avergüenza. ¿Qué dirán mis amigos, mis conocidos? ¿Cómo lo ven? ¿Se burlarán? ¿Lo despreciarán? ¿Nos criticarán?

Creemos que todos hemos sido creados a la imagen de Dios y que hay dignidad en cada persona. Creemos que el odio o temor hacia una persona por su orientación homosexual, debe ser repudiada. El respeto a un hijo con orientación homosexual incluye el compartir sin violencia la verdad sobre la inmoralidad, sobre la creación de Dios. Si callas, promueves esta conducta, deshonras a Dios y engañas a tu hijo o hija.

La homosexualidad está por todas partes y pareciera algo normal y hasta admirable.

Lo que debes saber

Tu hijo no nace homosexual. La homosexualidad no es una categoría de personalidad como erróneamente decía Sigmund Freud, ni aun por la decisión del juez Obergefell en EU quien aprobó en la corte suprema el matrimonio entre personas del mismo sexo en el  2003. Ellos decían que ser homosexual no es solo quien “sientes” ser, sino tu identidad. “No hay estudios científicos que apoyen la etiología Homosexual” (Miguel Nuñez).

La homosexualidad es un pecado que ataca el orden de la creación en la mente, en el cuerpo y en el alma de una persona (Rosaria Butterfield).  Génesis 2 nos revela que Dios creó varón y hembra. La homosexualidad no es natural (Lev.18:22; 20:13 Rom.1). Creemos que la heterosexualidad es lo que Dios ha revelado para la raza humana. La homosexualidad es el resultado de la caída del hombre.

Algunas veces para tu hijo o hija la atracción homosexual puede parecerle real y natural convirtiéndose en un dilema romántico. ¿Cómo puede ser malo el amor? ¿Puede ser malo estar enamorado? ¿Por qué Dios no me quita este deseo si es malo? ¿Por qué está mal sentir esto?

Dios dice que no es natural, pero el corazón de quienes tienen tendencia a la homosexualidad les dice que es real.

La lucha con la orientación a homosexualidad es una lucha espiritual

Es una batalla de Fe. Es una tentación, una prueba, un sufrimiento. La homosexualidad es un desafío a Dios. Ora que tu hijo o hija si confiesa ser creyente, no pisotee la sangre de Cristo y se arrepienta de sus creencias pecaminosas.

Toma tiempo para hablar honestamente de cómo funciona su cuerpo.  Explícale los roles, qué es la masculinidad bíblica y la feminidad bíblica. Puedes decirle: Esta tentación puede causarte dudas de la Palabra y puede parecerte más real que la verdad de la Biblia pero, “Debes creer que la palabra de Dios es verdad aun si contradice la tuya” (Jackie Hill Perry).

Este no es un asunto de lo que sientes, de tus deseos o anhelos ni de escoger complacer sus anhelos y sueños, sino de mirar a Cristo. Cuidado de buscarlo con cosas que no satisfacen.

Recuerda que las mentiras de la sociedad y del mundo coinciden con las voces del corazón de tu hijo o hija. Tu hijo fue hecho para Él, Él es todo lo que necesita. Dios es el amor verdadero que está buscando tu hijo o hija.

No actúes con homofobia con tu hijo o hija, arrojándolo  de la casa, ni tampoco apoyándolo. Tu hijo debe saber que hay reglas en tu casa y no estás dispuesto a apoyar ni participar de tal conducta, pues va en contra de tus principios.

Esto incluye no solventar ni económica, ni emocionalmente ni de ninguna manera su tendencia a ser atraido por el mismo sexo. Ten Cuidado con la confusión. No apoyes la situación, pero no ignores el problema.

Trátalo con gracia y con verdad. No des la impresión de que es algo tabú y quieras vivir en negación para no hacer frente al problema. Tu hijo debe tener suficiente carga, vergüenza o tristeza por ello. Hay esperanza. Debes profundizar en compasión y paciencia con él o ella, algunos estan luchando con ser libres de la tentación sexual y muchas veces no lo muestran.

Explica a tu hijo con ternura, dulzura y aun con lágrimas en tus ojos que  no vivimos por sentimientos, vivimos por convicción. Si sus sentimientos lo gobiernan pasará toda una vida sufriendo por 10 segundos de placer o confort.

Posibles causas de atracción por el mismo sexo

No todas las historias son iguales, no todas las razones o causas aplican a cada caso. Pero según el Dr. Miguel Nuñez, algunas causas posibles son:

  • Patrón distante entre madre e hijos.
  • La madre que critica al esposo con frecuencia.
  • Idea distorsionada de la masculinidad.
  • Poca confianza en el núcleo familiar.
  • Poca confianza en los hombres como líderes cabeza de familia.
  • Madres insatisfechas que llenan sus necesidades apegándose a uno de los hijos.
  • Por lo general los homosexuales tienen una mala opinión de sus padres masculinos.

Hay esperanza para tu hijo o hija, se puede experimentar verdadero cambio sobre las tentaciones homosexuales. Esto no significa que estos sentimientos desaparecerán completamente, pero muchos han podido disfrutar vidas heterosexuales.

No le taches o identifiques como homosexual

Esa no es su identidad, sino como alguien que esta luchando con deseos sexuales. Tu hijo o hija debe ser ayudado pacientemente en su batalla, debe ser asistido, no rechazado. “Lo que debe admitir es “he estado enamorado de TODO menos de Dios” que diga: Dios es fuerte y suficiente para ayudarme, aunque no pueda dejar ir esa persona por mí mismo, pero por Dios si lo haré. Él me ayudara” (John Piper).

Jesucristo ofrece una alternativa de sanación porque Él es quien salvar y transforma. Por Él el pecado es destruido y la persona liberada para experimentar su verdadera identidad en Cristo.

Esta libertad es obtenida por medio de un proceso que incluye:

Reconocer la conducta homosexual como pecado, Redescubrir amistades, saludables no eróticas con personas del mismo sexo. Renunciar a la práctica de conducta homosexual. Abrazar un estilo de vida moral en lo sexual. Creer y esperar que resucitaremos con un cuerpo libre de impulsos pecaminosos.

Este proceso es el mismo para los heterosexuales que quieren ser libres de adulterio y fornicación también. Viene de la libertad por la Fe en Jesucristo y en el poder del Espíritu Santo.

Retos

Permanece detrás de tu hijo o hija en oración, paso a paso, día a día. Pide: “Señor obstruye su camino de pecado. Obstaculiza  e impide esos encuentros, aléjale de hombres malos y mujeres perversas. Atrae a su camino personas que lo lleven a ti, que le ministren la Palabra, que le influyan para acercarlo a ti”.

Busca ayuda. El evangelio cambia mentes, voluntades,  ideas, afectos y anhelos. La consejeria bíblica, la predicación de la Palabra rompe nuestro corazón y el de nuestros hijos.

El fallo en la homosexualidad es que no cree en la infalibilidad de la Biblia, la inerrancia de la Palabra y la suficiencia de la Escritura. La lucha contra el deseo sexual ilícito se gana con la espada de la Palabra, con la promesa: “Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios” (Mt. 5:8).

Oremos por ellos

Ora que tu hijo o hija sea libre de pecado, que sienta dolor por pecar.

Ora que pueda confesar su pecado.

Ora que desarrolle un odio más profundo por su pecados secretos.

Ora que se atreva a rechazar su pecado.

Ora que sea fortalecido contra ese pecado.

Ora que sea empujado a practicar lo opuesto de su pecado.

Ora que Dios lo aparte del camino de pecadores.