Mujer: ¡Refleja a Cristo en toda tu vida!

Vivimos en tiempos oscuros, una época donde a lo malo se le llama bueno y a lo bueno malo; una generación torcida y perversa que se opone a Dios. Pero lo más preocupante es ver cómo la oscuridad ha permeado al cuerpo de Cristo. La iglesia ha permitido que aquellas mentiras se introduzcan en sus creencias, y sin duda alguna nosotras como creyentes hemos dejado de ser la luz de este mundo. Hemos caído una vez más, como en el Edén hemos cambiado la verdad de Dios por la sutil mentira del enemigo.

Tu puedes mirar a tu alrededor y ver la oscuridad. Observa a los gobernantes de tu nación, sus vidas son caracterizadas por penumbras morales. Piensa en la vida de tus familiares incrédulos, sus vidas andan en tinieblas. Considera a tus vecinos, la oscuridad gobierna sus motivaciones y deseos. Mis preguntas para ti son: ¿Es tu vida radicalmente diferente a la vida de los incrédulos que te rodean? ¿Son tus motivaciones y deseos contrarios a los de aquellos que no creen en Jesucristo? ¡Mujer! ¿Estas siendo un reflejo de la luz de Cristo en medio de un mundo de oscuridad?

Pablo escribe a la iglesia en Filipos para animarlos a ser lumbreras en medio de un mundo tenebroso. Las palabras literales de Pablo son: “una generación torcida y perversa” con lo cual se refería a una sociedad que había perdido su rumbo correcto y que se caracteriza por una moral completamente depravada. Nosotras estamos llamadas a reflejar a Jesucristo en todo. En Filipenses capitulo dos vemos el argumento de Pablo el cual nos llama a ser imitadoras de Cristo y en esta ocasión quisiera compartir contigo dos maneras en que puedes serlo en todas las situaciones de tu vida.

Haced todas las cosas sin murmuraciones ni discusiones, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin tacha en medio de una generación torcida y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo¨ Fil 2:14-15

  1. Refleja a Cristo haciendo todo sin quejas.

La palabra murmuraciones no se está refiriendo a chismes, más bien está llamando la atención a vivir una vida donde la queja desaparezca. ¿Te parece que esta instrucción tiene algo que ver contigo? Estoy segura que sí. El deseo de quejarnos es común para la mayoría, pero debemos reconocer que esta actitud pecaminosa es contraria al reflejo que debemos dar de Cristo.

Cuando nos quejamos, nos estamos quejando de lo que Dios soberanamente ha elegido para nosotras. Tenemos clara la soberanía de Dios en nuestra teología teórica, pero cuando vamos a la práctica, ¿qué tan seguras estamos de confiar en el gobierno bondadoso de Dios sobre nuestra vida? Cuando nos quejamos, murmuramos contra Dios y actuamos como los Israelitas en el desierto (1 Cor 10:10).

Estas soltera y te quejas por no tener un esposo, estas casada y te quejas porque tu esposo no es el líder que debería ser. No tienes hijos y te quejas por no poder tenerlos, tienes hijos y te quejas de no poder tener un fin de semana de completo descanso. La queja se puede estar convirtiendo en un pecado crónico que debes combatir hoy mismo, si deseas reflejar a Cristo.

Se que algunas están pasando problemas difíciles, tal vez de salud, la pérdida de un ser querido, la infidelidad de su conyugue u otra situación devastadora y no quiero decir que estas situaciones no nos entristezcan. Fuimos creadas con emociones, pero el llamado de Pablo es que no nos quejemos a pesar de lo difícil que sea la situación, sino que confiemos en nuestro Dios y tengamos gozo en medio de la angustia al abrazar Su voluntad sin murmurar contra Él. Puedes confiar en que Dios es bueno y misericordioso y que todas las cosas que pasan en tu vida obran para tu bien (Rom 8:28).

  1. Refleja a Cristo siendo irreprensible.

Ser irreprensible, podría entenderse como una persona con mérito excepcional, alguien del cual no hay nada malo que decir. Daniel es una ilustración de alguien irreprensible en medio de un contexto malvado (Dn 6:5). La palabra sencillos quiere decir ser alguien puro, sin adulteraciones. Esta palabra se usaba cuando se referían a un vino puro sin mezclas que dañaran su sabor original.

Hermanas que todo lo “malo” que tengan que decir de nosotras es que seguimos a Cristo radicalmente, que estamos enamoradas de Él y que actuamos conforme a Su Palabra. Está bien que el mundo piense que andamos en locura, porque amamos a nuestros enemigos, nos negamos a nosotras mismas. Porque el cuidado de nuestros hijos en el hogar es una prioridad antes que buscar el reconocimiento del mundo. Porque amamos a nuestros maridos y nos sujetamos a ellos, porque respondemos bien por el mal recibido.

Reflejamos a Cristo cuando vivimos como Él, sin quejas aun cuando iba camino a la cruz y siendo irreprensibles en medio de una generación perversa.