No Mentirás

Tres agentes de oficiales tocaron la puerta de Lauren. Alguien había llamado anónimamente a la policía para informar que una mujer estaba abofeteando a sus hijos en la cara mientras subían al automóvil. La policía estaba investigando este caso de abuso infantil. Después de examinar a los niños, la trabajadora social dijo: “No veo ningún abuso aquí.” Dijo que no tendría cargos ni registros, y que el testigo estaba equivocado y que estas cosas suceden. ¿Como te sentirías al ser reportado a la policía por un extraño por algo que ni siquiera había sucedido?

            Muchos de nosotros podemos identificarnos con el sentimiento de Lauren. Es horrible cuando sientes en lo mas profundo de tu corazón la injusticia de un testimonio falso contra ti. Tu sabes que estás siendo representado erróneamente ante los demás, que están dañando tu reputación y que Dios sabe que es injusto. Tu lo sabes porque Dios mismo dijo: “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Ex 20:16).

¿QUÉ SIGNIFICA ESTE MANDAMIENTO?

La forma en la que esta escrito el mandamiento enfatiza el testimonio oficial que se presenta en un juicio legal. Por eso entendemos que este mandamiento tiene el propósito de acabar con el juicio injusto en medio del pueblo de Israel. Pero el significado del mandamiento va mas allá del aspecto legal. Este mandamiento también incluye una prohibición en cuanto a dañar la reputación del prójimo injustamente. Dios se deleita cuando la gente tiene buena opinión del justo. Por eso en el libro de Job Dios dice: “¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job 1:8). Por otro lado, Proverbios 25:18 nos habla de lo doloroso que es cuando alguien rompe este mandamiento, “Martillo y cuchillo y saeta aguda, es el hombre que habla contra su prójimo falso testimonio.” Debemos cuidarnos de no ser injustos al dañar la reputación del prójimo sin ningún fundamento.

En resumen, desobedecemos el noveno mandamiento cada vez que hacemos promesas vacías, cuando buscamos opacar el brillo de una persona, cuando acusamos a una persona sin tener suficiente información, cuando murmuramos, o cuando buscamos manipular con palabras dulces. El noveno mandamiento nos prepara para combatir uno de los peligros mas grande que enfrentamos en nuestra relación con Dios y con el prójimo: el uso indebido de nuestra lengua. Aun no sabemos el gran daño que causamos con la lengua. “La lengua es un fuego, un mundo de maldad…llena de veneno mortal” (Santiago 3:6-8). Este mandamiento, sin embargo, no solo es una lista de prohibiciones. Es también un llamado de parte de Dios a vivir una vida llena de la verdad. Debemos amar la verdad y defender la verdad, luchar por la verdad y esforzarnos en conocer la verdad, enseñar la verdad y promoverla por todas las generaciones porvenir.

¿CÓMO ESTE MANDAMIENTO NOS GUÍA A JESÚS?

Los cristianos leen los diez mandamientos con nuevos ojos, ojos redimidos y transformados por la venida del muy esperado Mesías de Israel y la inauguración del Nuevo Pacto. El cristiano jamás debe estar satisfecho con leer los diez mandamientos como moralismo. Las Escrituras son mucho mas complejas que un simple manual de vida o reglas de conducta. En la Biblia Dios esta contando su historia de redención. Todos los libros de la Biblia de alguna u otra manera añaden a la historia de salvación que llega a su gran clímax en la vida y ministerio de Jesucristo. Toda la Escritura se dirige a su cumplimiento en Cristo. ¿Cómo entonces el noveno mandamiento se desarrolla orgánicamente en la Biblia hasta llegar a Cristo?

JESÚS SUPERÓ EL TESTIMONIO DE LA SERPIENTE

Leemos en Génesis que en el principio Dios creo todo bueno y al hombre y la mujer a su imagen. Los puso en un jardín llamado Edén y les dio todo para que lo administraran. Solo que no podían comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal. Pero la Satanás en forma de serpiente tentó a Eva presentándole sutilmente un falso testimonio de Dios, mintiendo con la intención de arruinar la reputación de Dios y desviar a la humanidad hacia la muerte.

Así leemos el falso testimonio de la serpiente. “Y la serpiente dijo a la mujer: Ciertamente no moriréis. Pues Dios sabe que el día que de él comáis, serán abiertos vuestros ojos y seréis como Dios, conociendo el bien y el mal.” (Gn 3:3-5). Todos sabemos lo que sigue en la historia. Adán y Eva comieron del fruto y cayeron en pecado, murieron espiritualmente y fueron echados del jardín. Fueron separados de Dios por causa de su pecado y rebeldia. Un testimonio falso de la serpiente condujo a la humanidad a la muerte y el pecado.

La Biblia continúa exponiendo constantemente la maldad del hombre hace que le lleva a comportarse como la serpiente. A través de la mentira y el falso testimonio legal, los inocentes son condenados y muchas vidas son destruidas. Quizás el ejemplo mas memorable es el de José, quien fue arrestado por el falso testimonio de la malvada esposa de Potifar, su señor (Gen 39:1-23).

En la narrativa bíblica la maldad y el engaño va siempre en aumento. Y entonces, cuando todo parecía perdido contemplamos a Jesús en un pesebre, nacido para deshacer las obras del diablo. Jesús nació para dar un testimonio muy diferente al de la serpiente. Jesús vino a ser el verdadero testigo de Dios, el que nos reveló a Dios de verdad. Él mismo dijo en Juan 18:37 “Para esto yo he nacido y para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad escucha mi voz.”

¿En que consistía el testimonio verdadero de Jesús? Hay muchas razones para creer que su testimonio consistía en el mensaje de salvación que vino a traer de parte de Dios. Cuantas veces Jesús no define la salvación como él mismo. Jesús vino a decir que él es la vida eterna (Jn 11:25), él es el agua de vida (Jn 4:14; 7:37-38), él es el pan de vida (Jn 6:35), él es el camino, la verdad y la vida (Jn 14:6). En Juan 6:28-29 enfatizo que el llamado que vino a hacer es a que creamos en él. “Entonces le dijeron: ¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios? Respondió Jesús y les dijo: Esta es la obra de Dios: que creáis en el que El ha enviado.” Jesús vino a dar un testimonio que sus ovejas escuchan para salvación eterna. “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano” (Mat 10:28).

En resumen, un testimonio falso de la serpiente nos condujo a la maldición y la muerte, pero el testimonio de Cristo, que es la verdad misma, nos condujo a la vida eterna y redención eterna. Todo aquel que escuche el testimonio de Jesús con fe será salvo.

La verdad del testimonio de Jesús sobresale en medio de los mentirosos que lo condenaron. Jamás podríamos apreciar las estrellas si no fuera por la oscuridad que las rodea. La gloria de la crucifixión de Jesús brilla cuando entendemos que estaba rodeada de gente perversa, de hipócritas, ladrones, mentirosos y traidores. El amor de Cristo brilla cuando vemos el contraste de la gente despiadada que clavo sus manos y sus pies en el madero. Cada persona responsable de rechazar y crucificar a Cristo esta marcada por dar falso testimonio. Por ejemplo, tenemos a los fariseos que le acusaban de ser un rebelde político, tenemos los testigos falsos que fueron pagados para acusar a Jesús, tenemos al sumo sacerdote que condujo un juicio legal en horarios que no estaban permitidos solo para lograr un juicio predeterminado, y hasta tenemos a Pedro, quien negó tres veces el haber estado con Jesús. Pero Jesús murió en una cruz y resucito al tercer día para redimir a los mentirosos. Solamente Jesús fue el testigo verdadero, el que da testimonio de la verdad y muere para dar testimonio de la verdad y para salvar a los mentirosos. Fuimos condenados por una mentira, pero fuimos redimidos por una verdad.