Los siguientes seis hechos son universalmente verdaderos acerca de cualquiera de nuestras iglesias.

  1. Alguien ha tenido un problema en la iglesia esta semana pasada.
  2. La Biblia afirma que tenemos todo lo que necesitamos en el evangelio para ayudar a esa persona.
  3. La gente busca ayuda primero de amigos, familiares o pastores antes de buscarla con los profesionales.
  4. Esa persona no recibió ayuda, recibió mala ayuda o recibió ayuda bíblica centrada en el evangelio.
  5. Si no consiguen ayuda útil, la buscarán en alguna otra parte.
  6. Cualquier ayuda que reciban, ¡la utilizarán para ayudar a otros!

Muchos cristianos viven con lo que se conoce como “la brecha del evangelio”. Es decir, conocen los hechos de la fe, admiten que creen los hechos de nuestra esperanza futura de lo que vendrá, pero les falta la experiencia personal de conectar estas verdades para que puedan vivir vidas de esperanza en el presente. Muchos de nosotros conocemos las grandes verdades de la Biblia pero encontramos poco verdadero significado en ellas para la vida cotidiana y sus preocupaciones. Entonces, ¿cómo podemos ayudar a aquellos de entre nosotros que sufren de todo tipo de depresión y otros problemas de salud mental? Estas son algunas sugerencias. Esta no es una lista exhaustiva.

  1. Trate de obtener la mayor comprensión posible sobre el tema en cuestión. Aquí hay algunos buenos libros “Blame it on the Brain” – Ed Welch (“Culpa al cerebro“). “Christians get Depressed Too” – David Murray. (“Los cristianos también se deprimen“)  Looking Up from the Stubborn Darkness” – Ed Welch (“Mirando hacia arriba desde la oscuridad obstinada”). Artículos relevantes de www.CCEF.org.
  2. No asuma que el problema es por causa de un pecado personal específico – esta es una reacción común. No asumimos lo mismo cuando la gente contrae cáncer u otra enfermedad. No asuma un pecado personal cuando la gente se halla en estado depresivo. Gente muy piadosa suele tener depresión (entre ellos muchos pastores). A veces puede ser un ataque demoníaco.
  3. Compruebe la profundidad, la dimensión y la longitud de los síntomas. Sentirse con un bajón y tener un mal día no es lo mismo que estar deprimido y viceversa. Tómese el tiempo para escuchar a una persona y no haga juicios precipitados.
  4. No se apresure a utilizar medicación pero no la descarte tampoco – a veces ofrecemos asesoramiento médico con demasiada facilidad. El mundo prescribe medicamentos y por lo tanto no debemos precipitarnos en ello. Debe ser un asunto pensado y discutido. A veces, la medicación puede ser un buen estabilizador y puede también abrir una ventana en el asesoramiento y la ayuda continua. Pero, los antidepresivos no son la solución definitiva.
  5. Debes estar abierto a diferentes enfoques tanto sobre las causas como sobre la cura – no hay un solo enfoque para el cuidado del problema que se presenta. Algunas personas sólo necesitan ajustar su estilo de vida un poco. Pero también algunas personas pueden necesitar atención médica específica.
  6. Da esperanza – aférrate a la esperanza del evangelio. Esto es algo bíblico. Los cristianos sufren en este mundo caído. Casi todo el mundo mejora. Apégate a ellos y ofréceles ánimo. Dios puede ser glorificado incluso en los momentos más oscuros (Salmos 27:13-14).
  7. Involucra a la familia y a los amigos cuando sea posible – asegúrate de obtener una red de apoyo con los alimentos entre las personas cercanas. También considera la implementación de una rutina, relajación, recreación, descanso y la posibilidad de ordenar las prioridades.
  8. Restablece las disciplinas espirituales – ellos no están obteniendo beneficios de su lectura de la Biblia. Comienza brevemente, lee un versículo y que ellos hagan oraciones cortas en las cuales puedan expresar cómo se sienten. Toma una verdad objetiva que no se vea afectada por cómo nos sentimos en un día determinado.

Necesitamos traer el concepto de la consejería bíblica de regreso a nuestras iglesias y normalizarlo. No es sólo para los profesionales de la salud. Podemos hablar palabras de sabiduría en la vida del otro. En Hebreos 3:12-13 se utilizan palabras como “exhortar”, que pudiera ser traducido “alentar”. ¿Cómo hace esto el autor a los hebreos? ¿Cómo anima a los cristianos sufrientes? Él les muestra a Jesús en 1:1-4. También les recuerda del sufrimiento del Redentor en 5:8. ¿Cuánto de lo que hablamos a los demás es Cristo-céntrico? ¿Cuánto es de nuestra propia sabiduría humana? Hebreos les recuerda a los enfermos que se aferren a las promesas de Dios a pesar de, al parecer, no tener respuestas y estar esperando siempre que algo sea reparado en sus vidas. Debemos mantener los ojos fijos en Jesús. Hebreos 12:1-2 nos recuerda:

“Por tanto, puesto que tenemos en derredor nuestro tan gran nube de testigos, despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos envuelve, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, quien por el gozo puesto delante de Él soportó la cruz, menospreciando la vergüenza, y se ha sentado a la diestra del trono de Dios”.

¿A quiénes está llamando Dios para hacer esto? A todos nosotros. ¿Con qué frecuencia? Diariamente. No a profesionales. Todos nosotros, viviendo en comunidad. El asesoramiento es un evento de la vida, no una reunión de una hora por semana. Sólo es necesario estar con la gente. Ser su amigo. Animar, reprender, corregir. Tenemos que darnos permiso mutuo de esto en nuestras vidas. No sólo reunirnos para tomar café y reforzar los prejuicios que tenemos contra el mundo y otras personas. No debemos tener miedo de exhortar a la gente cuando están pecando. Estar deprimido no es como una tarjeta de salida de la cárcel que nos da la libertad para comportarnos como nos plazca. La sabiduría y el amor dicen que nos desafiemos mutuamente cuando nuestra visión del mundo o la vida se vuelve sesgada e inútil. Debes procurar siempre llevar a la gente a la verdad de la Palabra. No dejes que vivan revolcándose lejos de Dios. Animémonos unos a otros con 2 Corintios 4:16-18:

“Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas”.


Una publicación del ministerio 20Schemes.com | Traducido con permiso por Ricardo Daglio

La misión de 20Schemes es ayudar a construir iglesias sanas y centradas en el evangelio para las comunidades marginadas de Escocia (llamadas “schemes” en inglés).