Nota del Editor: En esta serie especial de 3 artículos le hacemos frente a una epidemia que según algunos estudios afecta al 68% de hombres cristianos y al 50% de los pastores, la pornografía. Es nuestra oración que esta serie sea de ayuda y edificación no solo a hombres sino también a mujeres que están batallando con este mal para que de una vez y por todas encuentren la libertad que está en Jesucristo.

Lee los artículos anteriores: Lo que debes saber sobre la pornografía, y Cómo luchar con el deseo de ver pornografía.

“Ser un cristiano es menos acerca de evitar el pecado cautelosamente y más acerca de hacer la voluntad de Dios valientemente y activamente” (Frase atribuida a Dietrich Bonhoeffer).

Tal vez al saber sobre esta serie de artículos esperabas una lista épica de “10 cosas que debes hacer para nunca más ver pornografía” o un programa de “12 pasos efectivos para tener menos pornografía en tu mente”.

Seré honesto: Eso no es exactamente lo que leerás acá.

Una diferencia radical al luchar contra la pornografía

En el mundo hay personas que se han esforzado por abandonar la pornografía sin acudir a Jesús, y han tenido éxito en lo que buscaban. Pero todos esos esfuerzos que no son basados en el evangelio, aunque podrán alejarte de la pornografía, no podrán librarte del pecado en tu corazón y de la condenación.

Si tu motivación para huir del contenido obsceno no es Dios y Su gracia revelada en el evangelio, entonces tu motivación es idólatra. Tus esfuerzos sólo cambiarían deseos pecaminosos por otros deseos pecaminosos[i] y no atacarías la raíz del problema.

Por eso te he hablado de algo radicalmente distinto: Ya que el deseo pecaminoso de ver pornografía es síntoma de no tener gozo en Dios, la clave para hacer morir tal deseo es conocer a Dios mediante Jesucristo, gracias a Su obra en la cruz, y ver que Sus promesas son mejores que las del pecado.

Esta no es solo la base de una guerra genuina contra el pecado en nuestros corazones, sino que también es la garantía de que tendremos la victoria.

Plan de acción: Hacer la voluntad de Dios.

Por tanto, en la guerra contra el pecado, primero debes admitir que en tus propias fuerzas no podrás ganar. Debes aceptar que necesitas a Cristo más de lo que crees. Reconoce tu pecado, arrepiéntete y deposita tu confianza en Jesús (1 Juan 1:5-10). En Cristo hay perdón, libertad, salvación, gracia. David testifica de eso en el Salmo 51 para pecadores como nosotros.

Entonces, todo cambia porque empiezas a ver que debes luchar contra la pornografía no para ganarte tu salvación, sino porque Dios ya te ha salvado a través de Cristo, por medio de la fe, y Él te ha dado promesas magnificas y el deseo de vivir para Su gloria.

Así comienzas a pelear contra tu incredulidad como un pecador justificado, confiando en que Dios está contigo y guiándote. “El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas?” (Romanos 8:32).

Confiando en Dios, empuña la espada del Espíritu: Su Palabra. En el artículo anterior hablé de su poder santificador. Ella es útil para equiparte para toda buena obra, lo cual incluye decir no a la tentación (2 Tim 3:16-17).

Pero recuerda: El reconocer que necesitamos a Dios es algo de todos los días. No podemos vivir la vida cristiana, y por tanto luchar contra el pecado, si la oración no es importante para nosotros. “Un cristiano que no ora es como un conductor de autobús que trata de empujar solo su autobús para sacarlo de un bache porque no sabe que Clark Kent está a su lado” [ii].

Necesitamos que Dios purifique nuestra percepción de Su verdad e incline nuestros corazones a Sus promesas, y podemos orar pidiendo eso (Salmos 119:18; 36-37). Pide a Dios conforme a Su Palabra y se te dará (Mat 7:7). De hecho, no tienes hasta ahora porque no has pedido (Santiago 4:2).

Como puedes ver, el plan para luchar contra el pecado es en esencia hacer la voluntad de Dios: Vivir en devoción a Él, reconociendo nuestra necesidad de Él, atesorando y recordando sus promesas, descansando en Su gracia. Todos los cambios que necesitamos en nuestras vidas se derivan de esto.

Ese es el plan de acción que te presento.

Sé que tal vez esperabas algo más, pero realmente eso es lo que necesitas: Hacer la voluntad de Dios. Ocupa tu mente en Él, y menos espacio tendrá el pecado en tus pensamientos porque tendrás más gozo al crecer en la fe. Sé activo al obedecer a Dios en agradecimiento por tu salvación.

Algunas implicaciones bíblicas y consejos prácticos.

  • Ya que necesitas recordar la Palabra de Dios, la vida en comunidad es crucial. Introdúcete en una atmosfera en la que Su Palabra te rodee y así mantengas presente Sus promesas, congregándote y haciendo amigos cristianos que te hablen constantemente la verdad (Hebreos 10:-23-25).
  • Empieza a construir amistades Cristo-céntricas con personas de tu mismo sexo, y empieza a ver las personas del sexo opuesto como hermanas (o hermanos) a quienes debes estimar, y ora por eso (cp. 1 Timoteo 5:1-2). Abandona el mundo de las fantasías comenzando amistades sólidas que honren al Señor.
  • Busca a un amigo confiable de tu mismo sexo (puede ser un pastor o diacono) que ame a Dios, que te pueda aconsejar hablándote la Biblia constantemente y a quien puedas rendir cuentas. Los cristianos nos necesitamos unos a otros (1 Corintios 12:12-20).
  • Además de confesar tu pecado a tu amigo, si estás casado debes confesarlo a tu cónyuge. Eso suena terrorífico, pero debes hacerlo con mucho cuidado y sabiduría, recordando que Dios nos ha llamado a confesar y pedir perdón (Santiago 5:16). La confesión abre las puertas a la honestidad, la ayuda y la restauración.
  • Ver pornografía es orgullo y egocentrismo. Servir a otros en amor es lo opuesto a eso. Comparte lo que vas aprendiendo en la Biblia. Mira la necesidad a tu alrededor y busca suplirla olvidándote de ti mismo (1 Juan 3:14-18). Busca ser luz en donde estés (cp. Filipenses 2:14-16).
  • Escribe un diario con reflexiones sobre lo que aprendes en la Biblia. Asimismo, anota allí las veces y ocasiones en que eres tentado. Empezarás a notar un patrón de cosas que haces en esos momentos, y de características de esos instantes (hora, lugar, etc), y pecados específicos que subyacen en tu deseo de ver pornografía. Busca en la Biblia promesas específicas contra esos pecados y cambia los patrones que te exponen a la tentación, buscando hacer la voluntad de Dios.

Estos son recordatorios de mandatos bíblicos y algunas sugerencias personales que están conforme a la Biblia. En la Palabra está cómo debes y necesitas vivir. Sigue eso. ¡No desperdicies tu vida!

Descansando en Su gracia.

Estoy seguro de que a medida que busques hacer la voluntad de Dios, verás por Su gracia cambios en la característica y frecuencia de tu pecado. Aunque probablemente tarde o temprano vuelvas a pecar, cada día lo odiarás más y desearás más a Dios. Eso es un avance por el cual darle gracias a Dios, porque significa que hizo un cambio en tu corazón y continúa obrando.

Es seguro que cuando peques el diablo susurrará a tu oído que eres un fracaso y que Dios te abandonó, pero puedes contrarrestar eso abrazando la potente verdad de que nada te separará del amor de tu Creador (Romanos 8:38-39). Dios terminará lo que empezó en ti (Filipenses 1:6).

 


[i] Ejemplos de deseos pecaminosos: El buscar salvación en mis obras en vez de humillarme ante Dios y creer el evangelio, ser más productivo para tener más poder social para mí, guardar mi reputación para que me ego no sea lastimado, etc.

[ii] John Piper, Sed de Dios (Andamio, 2011), p. 168.