Por qué amo criar hijos adolescentes

“He aquí que herencia del Señor son los hijos”, dice Salomón, y “el fruto del vientre una recompensa”. Pero si las oyes de los demás, podrías pensar que esas palabras no aplican para los adolescentes. Espera hasta que tengan dieciséis, te dicen a menudo los padres mayores, con una mirada de complicidad. ¿Te parece que criar a tus hijos es difícil ahora? Espera y verás. Desde que nacieron nuestros hijos el niño, en cierto sentido, pero más aún las niñas se nos había advertido acerca de los años de la adolescencia, y nos hemos acercado a esa etapa con un poco de temor 

Ahora que la menor de mis hijas cumplió trece años y el mayor aún no ha llegado a los veinte, nos encontramos en un corto período donde lo único que tenemos es adolescentes. Y estoy encantado de informar que ninguno de los escépticos estaba en lo cierto. Estos no son los peores años, mas bien son los mejores. No diría que son los años más fáciles, pero indudablemente, son los más alegres. Absolutamente, amo criar hijos adolescentes, y he aquí algunas de las razones. 

Amo criar hijos adolescentes porque significa que, mayormente, ya hemos pasado por la etapa de la disciplina

Durante la mayor parte de los primeros años de crianza, tratamos de enseñarles a nuestros hijos a no hacerse daño a ellos mismos ni a los demás. Tratamos de inculcarles un poco de moralidad humana y algunas habilidades sociales básicas. No toques eso. No lo muerdas. No digas esa palabra. No salgas afuera desnudo. Los niños nacen siendo rebeldes y necios, y uno se pasa los primeros años de crianza tratando de convencerlos para que obedezcan y sean sabios. Esos años son preciosos y a menudo, divertidos, pero ha sido un gozo que hayan pasado a otra etapa de crianza.

Criar a los adolescentes conlleva mucha menos disciplina y mucha más persuasión, muchas menos ocasiones en que decimos “Obedécemey más bueno, ¿y tú qué crees?”

Me encantó ver cómo la etapa de la disciplina le dio paso a la etapa de pensar y razonar. Me encantó ver que la obediencia mecánica le dio paso a la sabiduría meditada. 

Amo criar a los adolescentes porque podemos verlos profesar y demostrar su fe

La mayor esperanza y oración de todo padre cristiano es que pueda tener el gozo de ver a sus hijos convertirse en seguidores de Cristo. Y aunque muchos niños pequeños profesan genuinamente su fe, es durante los años de su adolescencia cuando comienzan a legitimar y a demostrar tales profesiones.

A medida que se independizan de mamá y papá y tienen más oportunidades de tomar sus propias decisiones, demuestran que su fe no tiene la intención de impresionar ni de calmar a sus padres, sino que es una fe verdadera en la persona y la obra de Jesucristo. Existen muy pocos momentos tan fabulosos en la vida de los padres que oír a sus hijos profesar su fe y verlos unirse a la comunidad de cristianos en una iglesia local. 

Amo criar a los adolescentes porque me gano nuevos amigos

Una de las mayores alegrías  de la crianza es ver cómo las relaciones de padres e hijos evolucionan hasta convertirse en una relación de pares. Esta se desarrolla con el paso del tiempo, pero comienza a cultivarse en verdad en los años de adolescencia.

Algún día, mirarás a tus hijos y te darás cuenta de que ya no son tus niños, sino tus amigos. Te darás cuenta de que pasarías tiempo con estas personas aunque no estuvieran relacionadas contigo. Te darás cuenta de que contribuyen a su relación, hablan a tu vida, a su manera te sirven de modelo en el carácter y la piedad, así como les has sido de modelo para ellos en estas cosas. Solía pasar tiempo con mis hijos porque era lo correcto. Ahora, paso el tiempo con ellos porque es un gozo y un beneficio hacerlo. 

Amo criar a los adolescentes porque comenzamos a ver los frutos de nuestro trabajo

Sabemos antes de empezar que la crianza será difícil. Descubrimos que nuestros padres no nos mintieron cuando nos decían:Esto me va a doler más a mí que a ti. Descubrimos que hay un dolor real al ver la necedad tan profunda en los corazones de nuestros hijos y un dolor real al disciplinarlos para que crezcan en la sabiduría. Sin embargo, mientras pasan los años y nuestros hijos crecen, comenzamos a ver los frutos de nuestro trabajo. Nuestros hijos comienzan a dar sus pasos en este ancho mundo por medio de la educación y la vocación y, para nuestra sorpresa, actúan como miembros bien capacitados y contribuyentes de la sociedad. Comienzan a servir en la iglesia local y a demostrar que son una bendición para los demás. Comienzan a mostrarnos amor de nuevas formas, y a mostrarnos que en algún punto, serán capaces y estarán dispuestos a cuidarnos en la vejez, así como nosotros los hemos cuidado a ellos en su niñez. 

Los adolescentes son detectores de hipocresía afinados. 

Amo criar a los adolescentes porque nos fuerza a seguir creciendo

No es muy difícil engañar a los niños pequeños, esperar una clase de conducta de ellos mientras nos permitimos una clase de conducta muy diferente. Pero los adolescentes son unos detectores de hipocresía muy afinados. Ellos saben en qué cosas nuestro andar no coincide con nuestro hablar, en qué cosas nuestras expectativas para nosotros mismos son más bajas que las que tenemos para con ellos. No podemos salirnos con palabras que les hemos dicho que no digan, con formas de hablar que les hemos dicho que no usen, con programas que les hemos prohibido mirar. Comienzan a llamarnos la atención, y tienen razón. Mientras tanto, sus preguntas son cada vez más profundas y sus situaciones, más complicadas. Necesitamos muchísima más sabiduría para guiar a cinco o seis personas de la que necesitamos para guiar a una o dos. De este modo, nos empujan a seguir creciendo en carácter y piedad, a continuar extrayendo minas de la Palabra de Dios y a seguir aplicándola a nuestras vidas y la de ellos. 

Me encantó la etapa de bebés. Me encantó la etapa cuando comenzaban a caminar. Me encantó la etapa de cuando eran niños pequeños. Pero creo que me gusta mucho más la etapa de la adolescencia. De hecho, espero que ser padre de adultos sea igual o mejor todavía. Mientras tanto, me encanta tener adolescentes y me emociona criarlos durante estos años tan importantes.