¿Por qué se preocupan del mañana? 

Las mujeres nos preocupamos todo el tiempo, ¿o no? Nos preocupa nuestra figura, vestimenta, llegar tarde al colegio, el tráfico para la oficina, los precios del mercado, ese ruido del carro, el dolor de cabeza que no se quita, los hijos, el dinero. Pero, tenemos preocupaciones más profundas, las silenciosas que no contamos. ¿Seré salva verdaderamente? ¿Mi esposo tendrá una amante? ¿Mi hijo o hija es homosexual? ¿Seré lo suficientemente bonita? ¿Si tan solo su esposo fuera mi esposo? ¿Será que me quedaré sola? ¿Será que Dios me ayudará? ¿Tendré una enfermedad? ¿Será que Dios verdaderamente me perdonará por lo que nadie sabe que he hecho? ¿Realmente él me amará? ¿Podré tener un hijo? ¿Mi esposo me abandonará? ¿Me aceptarán? 

La preocupación tiene una raíz: el temor. ¿Sabes dónde inicia? En la mente. Muchas ni tenemos idea que estamos demasiado preocupadas por el mañana, quizás nos llaman personas activas y diligentes, pero la realidad es que estamos preocupadas porque todos nuestros temores sean una realidad el día de mañana.  

Quizás tienes una buena teología, crees en un Dios soberano, reconoces que todo se trata de Cristo y Su justicia, pero en la práctica perdemos la prueba. La realidad es que aún hay mucho de nosotras y poco de las Palabras de Dios. La preocupación silenciosa es como una plaga lenta, que te permite sonreír, servir y trabajar detrás de un traje de “todo bien”, aunque la realidad es otra. Nos blindamos al anticiparnos al resultado para, según nosotras, prevenirlo. ¿Si mi circunstancia cambia, entonces soy feliz? La verdadera felicidad está en Cristo, no en las circunstancias. 

Todo inició con el pecado. Cuando entró, corrompió o alteró el propósito de todo. Nuestros lentes dejaron de ver claramente, ahora están quebrados y no vemos bien. La preocupación como patrón de vida, es pecado. Vivir preocupadas, estresadas y afanadas porque parece que no hay otra forma de lidiar con las situaciones, es pecado.  

¿Por qué? Porque no estamos confiando en Dios, en Quién es Él y se ha revelado a nosotras, en Cristo para confiar y vencer por medio de Su Espíritu Santo morando en nosotras. 

Algunas maneras pecaminosas de lidiar con la preocupación: 

  • Controlar para tener seguridad 
  • Manipular personas para obtener el resultado de las circunstancias que no nos gustan 
  • Escapar por medio del alcohol, compras compulsivas, alimentación descontrolada, afición a Netflix o cualquier programa de televisión. 
  • Ceder a la tentación de caer en patrones viejos en formas de pensar y actuar. 

La biblia no dice: “nunca te preocupes, no pienses en el futuro, no planifiques, (Prov. 21:5) sino que utilicemos esa energía, Su Gracia y Su sabiduría para el día de hoy en vez de gastarla en preocuparnos por las cosas que sucederán mañana (Stg 4:13-17). 

Es válido realizar planes, comprar seguros de vida, prepararnos para el futuro, tomar precauciones de horarios y calles, pero debemos confiar el resultado de nuestros planes a Dios (Prov. 16:9).  Si no es el resultado que esperábamos debemos estar listas para aceptarlo, agradecer por Su sabiduría y descansar. 

El pasaje de Mateo 6:25-34 nos enseña tres cosas acerca de la preocupación: 

  • Preocuparnos no tiene propósito: Porque Nuestro Padre nos cuida (v.26). 
  • Preocuparnos no ayuda: Dios ha determinado el número de nuestros días, (v.27) no resolveremos con preocuparnos, al contrario, seremos improductivas para el día de hoy (v.34). 
  • Preocuparnos es incredulidad: No creemos que Dios guarda nuestras necesidades (v.30). Los no creyentes se preocupan por eso, pero tú eres una hija de Dios que le conoces (v.32).  

¿Cómo dejamos de vivir preocupadas? 

Si todo inició con el pecado, se vence buscando primero Su reino y Su justicia (v.33).  No calmes tu preocupación a la manera de este mundo, ni confíes en tu propia prudencia o sabiduría. No te animes con positivismo abstracto, pero sirve a Dios en donde estás y haces para Su gloria, Su Reino y Su justicia, Él se encargará de lo que necesitas. Ya lo hizo cuando envió a Cristo. 

Esto no significa que los problemas desaparecerán (v.34) cada día tiene sus propios problemas.  El decir “no te preocupes” no significa que te quedes sentada y seas irresponsable con las actividades que tienes a tu cargo, por ejemplo: las aves no obtienen su comida con solo sentarse y esperar que los gusanos caigan de las ramas de los árboles, ellos van y buscan los gusanos, pero Dios se asegurará que los encuentren. Utiliza las capacidades que Dios te ha dado para hacer lo que te toca hacer dependiendo de Él. 

Pablo escribe la carta de Filipenses desde la cárcel esperando su ejecución, y en Fil. 4:4-9, nos enseña: Dios promete que, Si oras con acción de gracias, El guardará tu corazón y mente en Cristo Jesús (v.7). Si imitas a Cristo, Él Dios de paz estará contigo (v.9). 

Si estamos firmes en estas promesas, Dios nos pide como imperativo: Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos! (v.4). Nos ha dado muchas razones para regocijarnos en lo que Cristo ha hecho. Sin embargo, dejamos de hacerlo cuando nuestro gozo está en los lugares equivocados: hijos, el hogar, el matrimonio, una pareja, dinero, salud, belleza física, etc., pues el gozo en todas estas cosas se termina, pero el gozo de tener al Señor jamás te será quitado. 

Luego nos pide por NADA estéis afanosos”, sino oren y piensen en todo lo que es verdadero, todo lo digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en esto meditad. ¿Qué crees que Pablo está exhortando? Pues que pensemos en todo lo que tenemos en el evangelio, ¡qué es bueno! Nuestra mente es importante en cuánto a la preocupación. ¿Qué pensamos? ¿Cómo pensamos? ¿En quién pensamos? ¿Presentas tus necesidades a Dios o a tus habilidades? 

La incertidumbre querrá que nos volvamos sobreprotectoras de nuestras posesiones, dinero, relaciones, puestos, etc., para evitarnos el dolor.  Eso es confiar en nuestros planes y capacidad de mantenerlas, no confiamos que Dios está cerca, es compasivo porque nos ha servido en la Cruz, sabe que somos polvo y por ello intercede al Padre para ser guardadas, santificadas o apartadas y sostenidas.  

El agradecimiento es clave para nuestra vida cristiana, recordar todas las razones por las cuales estamos agradecidas con el Señor, para gozarnos en la salvación. Situaciones donde hemos visto Su bondad, bendición, protección y provisión. Nuestro corazón está en peligro, al dar gracias a Dios lo guardas de estar demasiado preocupada. 

Puedes llevar un diario de agradecimiento, o escribir tus preocupaciones para contrastarlas con lo que dice la Palabra de Dios, escribe tus peticiones juntamente con un verso para orarlas, y afírmate a regocijarte en Él para confiar en Su carácter. El mensaje es: si estás demasiado preocupada lleva tus peticiones a Dios con acción de gracias, pide perdón por no confiar en Él y descansa en lo que tienes en Cristo eternamente.