Todos los predicadores han predicado un mal sermón. Si crees que no lo has hecho, entonces probablemente has predicado un montón de malos sermones. Nos sucederá a todos. ¡A veces no sólo será malo, sino que será un desastre! Cuando un sermón no sale bien, la mayoría de nosotros nos desanimamos mucho, y si la desesperación es lo suficientemente grande puede hacer que nos preguntemos si debemos seguir predicando. Creo que nadie puede superar el desastre del primer sermón de John Newton como lo describió a un amigo en una carta que escribió al siguiente día:

Comencé tolerablemente bien, aunque con mucho miedo y temblor… Antes de haber hablado diez minutos me detuve… Mis ideas me abandonaron; la oscuridad y la confusión ocuparon su lugar. Me paré en un precipicio y no pude dar un paso adelante. Miré fijamente a la gente y ellos me miraron a mí. No pude decir ni una palabra más, pero me vi obligado a bajar y dejar a la gente, algunos sonriendo, otros llorando. Mi orgullo y mi autosuficiencia estaban completamente mortificados.

Imagínate si John Newton, uno de los pastores, predicadores, compositores de himnos y escritores de cartas más célebres de los últimos 400 años hubiera tomado ese mal sermón como una prueba de que no debía predicar. ¿Qué trágico hubiera sido eso? La mayoría de nuestros primeros sermones fueron malos, y la mayoría de los pastores predican malos sermones aún después de años de predicar. Anímate, porque nuestro Dios soberano no usa predicadores y sermones perfectos. Dios usa jarras de barro imperfectas y rotas para proclamar Su Palabra perfecta y el Espíritu trabaja de manera única a través de este diseño.

Así que, si has predicado un mal sermón recientemente, bienvenido al club.  Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana y eso incluye nuestro ministerio de predicación. Abraza tu quebrantamiento y necesidad de crecer. Confía en que no has arruinado a tu iglesia por un mal sermón (o varios, de hecho). Permite que la gracia de Dios en Cristo te levante y te ayude a prepararte para el próximo domingo. Dios usó a John Newton de maneras asombrosas, a pesar de esta terrible experiencia y seguirá usándote en tu ministerio.

Si sólo estás evaluando tus dones para predicar, aprovecha cualquier oportunidad que tengas para predicar y escucha la retroalimentación de los demás. Aunque sea difícil de escuchar, Dios lo usará para ayudarte a crecer. Newton no permitió que un sermón realmente malo le hiciera desistir. Tampoco deberías hacerlo tú.