¿Si te preguntara, ¿qué significa enseñar?, ¿cómo responderías?  Por muchos años yo hubiera dicho, “transmitir información a mis alumnos”.  En mi mente había un cuadro de un maestro dando información que los alumnos fielmente escribían en sus cuadernos.

Pero, al leer libros que hablaban de la enseñanza, me llamaron la atención citas como la siguiente, “El aprendizaje no se logra al recibir nueva información” (Galindo, 21).  Estos autores decían que escribir información en un cuaderno no equivale a aprender.  Esto chocaba directamente con mi percepción de enseñar.

¿Qué, entonces, significa enseñar?  Contestar esta pregunta requiere hacer otra pregunta, ¿qué esperamos como resultado de nuestra enseñanza?  Sin duda, la mayoría dirían, “que nuestros alumnos aprendan”.  Yo estaría de acuerdo.

Pero, surge una pregunta más, ¿qué significa aprender?  Hendricks contestaría, “Aprender es cambiar” (94).  En otras palabras, haber memorizado información no garantiza que el alumno ha aprendido. Son cambios en su vida que indican que la enseñanza ha tenido impacto.

Entender esta realidad impactó mi percepción de la enseñanza. Transmitir información no es suficiente.  Mas bien, enseñar es “facilitar cambios en la vida del alumno”.

Esta definición pone a la enseñanza en una nueva luz.  Ser maestro en la iglesia es más que llenar cabezas con información cada domingo.  La meta es ver transformación de vida.

Implicaciones de la definición de la Enseñanza

La definición, “facilitar cambios en la vida del alumno” impacta nuestra tarea como maestros.  En primer lugar, volviendo a algo mencionado, el mero hecho de escuchar nueva información no significa que las vidas de mis alumnos serán impactadas.  Gregory aclara, “Sí el discípulo no piensa por si mimo, la enseñanza no tendrá resultados…” (89). La información tiene que bajar de la mente al corazón.

Esto significa que, como maestro, además de presentar el contenido de la lección, debo incluir dinámicas que permiten a los alumnos reflexionar sobre lo que están escuchando. En una clase de niños, unas preguntas al final de la historia les ayudarían a entender la aplicación para sus vidas. Con jóvenes o adultos un tiempo de discusión daría oportunidad para reflexionar sobre la lección.

Antes de dejar este punto, quisiera aclarar que información tiene su lugar en la enseñanza. Casi todo aprendizaje comienza con recibir nueva información. Pero, esto es solamente el primer paso. Para aprender hay que reflexionar sobre la información y aplicarla a la vida.  El reto de la enseñanza es no dejar al alumno en el primer paso.

Una segunda implicación de “facilitar cambios en la vida del alumno” es entender el enfoque de la clase.  Nuestra tendencia, como maestros, es pensar que todo gira en torno de nosotros. Sin duda, tenemos un papel que jugar, pero lo importante es que el alumno aprenda.

¿Cómo aprenderían mejor mis alumnos esta lección? es una pregunta clave. Quizás un tiempo de discusión resultaría en mejor aprendizaje que escuchar una conferencia. No es necesario que yo, como maestro, esté hablando todo el tiempo.  El enfoque de la clase es el alumno.

Aclaración de la definición de la Enseñanza

Antes de concluir, quisiera hacer dos aclaraciones acerca de “facilitar cambios en la vida del alumno” como definición de la enseñanza.  Primero, es importante resaltar la palabra “facilitar”. Como maestro humano, no puedo cambiar la vida de nadie. Transformar corazones es obra del Maestro Divino, el Espíritu Santo. Pero, Dios nos pide a nosotros ser parte del proceso. No cambiamos corazones, pero nos toca facilitar un proceso que permite que Dios lo haga.

En segundo lugar, una reflexión acerca de la palabra “cambios”.  Nuestra propia experiencia indicaría que transformación en la vida es un proceso. Puede haber excepciones, pero normalmente crecimiento viene paso por paso.  Esta realidad tiene implicaciones para la enseñanza. “Facilitar cambios” no significa ver cambios radicales de noche a mañana en nuestros alumnos.  Mas bien, la meta es ayudarles seguir creciendo espiritualmente, tomando un paso mas en su entendimiento de la Palabra, un paso más en aplicarla a su vida.

Conclusión

“Facilitar cambios en la vida del alumno” impacta lo que significa ser maestro. Mis responsabilidades no concluyen con haber compartido información.  Como se nota en el gráfico, aprender es un proceso que solamente termina cuando hay cambios en la vida.

Una pregunta primordial cada lección es, “¿qué puedo hacer para que mis alumnos tomen otro paso más en el proceso de aprendizaje?”  Dios cambiará los corazones, pero nosotros, como maestros, tenemos el alto privilegio de participar en el proceso.  Que Dios nos ayude a facilitar, no estorbar, este proceso.


Bibliografía:

Galindo, Israel.  El Arte de la Enseñanza Cristiana.  Valley Forge: Judson Press, 2002.

Gregory, John Milton. Las Siete Leyes de la Enseñanza.  El Paso: Casa Bautista de

            Publicaciones, 2000.

Hendricks, Howard.  Enseñando para Cambiar Vidas.  Miami: Editorial UNILIT, 1990.