[Reseña] Resistiendo el Chisme

Si somos honestos con nosotros mismos, la verdad es que nos encanta el chisme. No hay nada que se le parezca, pero quizás se pueda comparar con la experiencia de una buena y suculenta comida. Quizás ese último bocado de filete de carne asada. Te lo pones en la boca. Lo dejas ahí por unos momentos. Celebras lo delicioso que es. Lo saboreas. Lo masticas despacio. Lo disfrutas hasta la última vez que lo masticas. Luego lo tragas y sigues con tu vida, contento y satisfecho. 

Los chismes son así. Los chismes son muy agradables, por lo menos en el momento. Es sólo después cuando te das cuenta que el chisme trae como consecuencia sentimientos heridos, relaciones destruidas, iglesias afectadas, etc. 

Los chismes siempre han sido un problema (¿no es cierto que la serpiente en el jardín chismeó contra Dios?), así que no es extraño que la Biblia tenga mucho que decir al respecto. Salomón advirtió en contra del chisme, Santiago lo comparó con un furioso incendio forestal y Pablo amonestó a los que participaron en él. Hoy en día contamos con todo tipo medios para encontrar y difundir chismes. Facebook, Twitter, blogs y las interminables redes sociales, todas estas se suman a las muchas maneras en las que podemos hablar sabiamente o neciamente, a las maneras en que podemos relacionarnos con otros en amor o con desprecio. 

El chisme es el tema del nuevo libro de Matthew Mitchell Resistiendo el Chisme. Es un tema que ha estado esperando un libro y Mitchell aborda el tema bien. Él dice: “Este libro es un intento de equipar a los seguidores de Cristo con las herramientas bíblicas que necesitamos para resistir los chismes en todas sus formas”. Sí, en todas sus formas. Los chismes son un problema más grande y complicado de lo que podemos sospechar, como lo indica la definición que él da: “El pecado del chisme es entregar malas noticias a espaldas de alguien, con un corazón malvado”. Un corazón malvado toma malas noticias y las difunde a espaldas de otra persona: es una historia que todos conocemos, ¿no es así? 

El autor lleva a cabo su labor de una manera útil. Después de un capítulo en el que explica por qué nos sentimos tan atraídos por los chismes, nos presenta cinco tipos diferentes de chismes y de chismosos, cada uno de los cuales proviene de un deseo pecaminoso del corazón ligeramente diferentes entre ellos. En más de tres capítulos se ofrecen estrategias basadas en la Biblia para resistir a los chismes, superar el deseo de ser chismoso y reemplazarlo con algo mucho mejor. A medida que el libro se acerca a la conclusión, ofrece ayuda sobre cómo responder cuando has sido víctima del chisme y cómo responder cuando has sido el causante, habiendo chismeado acerca de otra persona. Un excelente apéndice sugiere diez maneras en que los pastores pueden cultivar la resistencia al chisme en la iglesia local. 

A lo largo del libro el autor permanece bien cimentado en las Escrituras y rígidamente opuesto a soluciones fáciles, moralistas o legalistas. El caso es que el chisme no tiene una solución fácil: se necesitó la muerte y la resurrección de Jesús para perdonarlo, y se necesita regresar continuamente a la muerte y la resurrección de Jesús para vencerlo. 

No me considero particularmente propenso a los chismes. Al menos, no lo hice. Pero este libro me mostró que puedo ser más susceptible de lo que pensaba. Tiendo a ser legalista al mantener mis definiciones de chismoso bien delineadas, de esa manera me es más fácil quedar excluido. Pero al ampliar la definición de chismoso y de una manera bíblica, creo que Mitchell me mostró que puedo ser más chismoso de lo que me gustaría admitir. De hecho, la verdad es que escribí varias veces esa última frase para evitar etiquetarme como un chismoso. Me es fácil admitir que me siento atraído o propenso al chisme, pero me es difícil admitir que soy chismoso. 

En realidad me gustó mucho Resistiendo el Chisme, porque hubo varias áreas en las que fui retado y criticado, pero luego se me ofreció esperanza. Me dio pena tener que enfrentarme cara a cara con mi inclinación a los chismes, pero al final, terminé agradecido por la amonestación. “Fieles son las heridas del amigo…” 

Disponible en edición kindle y libro 

COMPRAR LIBRO