Sé ejemplo en tus palabras

[dropcap]H[/dropcap]e estado escribiendo una serie de artículos sobre un especial tipo de arte y hoy quiero añadir una nueva entrada. La serie se basa en 1 Timoteo 4:12 y está dirigida especialmente a cristianos más jóvenes. Anteriormente miramos la primera parte de nuestro texto: «Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo…». Vimos al mentor Pablo diciéndole al joven Timoteo que no ceda a las bajas expectativas de las personas a su alrededor. Timoteo necesitaba entender que aun como una persona joven su propósito era hacer de su vida una obra de arte que otros pudieran ver, admirar, e imitar.

Hoy vamos a comenzar a mirar las formas específicas en que Timoteo debe dar el ejemplo, ser esa obra de arte. Esto es lo que escribe Pablo: «Que nadie te menosprecie por ser joven. Al contrario, que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza».

Hay 5 áreas en las que Timoteo debe ser un ejemplo para otros creyentes:

  • en sus palabras
  • en su conducta
  • en su amor
  • en su fe
  • en su pureza

Estas cualidades forman dos grupos. Las palabras y la conducta se manifiestan primordialmente en lo exterior, mientras que el amor, la fe y la pureza son primordialmente cualidades del ser interior. Así, Timoteo debe asegurarse de que sus palabras y actos sean admirables y además debe examinar su corazón para asegurarse de que su amor, fe y pureza sean igualmente ejemplares, sabiendo que estas cualidades interiores con el tiempo se manifestarán en lo que dice y hace. En las próximas semanas quiero observar estas cualidades una por una y quiero hacerlas aplicables a ti y a mí. Nuestro primer desafío es considerar lo que significa ser ejemplo en la manera de hablar.

 

Sé ejemplo en tu forma de hablar

No hace falta leer mucho la Biblia para ver el poder de las palabras. De hecho, solo se necesita llegar al tercer verso del primer libro para verlo. En Génesis 1:3, Dios habla y comienza a traer el mundo a la existencia. Al final del capítulo 2, él ha hablado y ha dado el ser a todo lo que existe, incluida la humanidad. Él ha declarado que todo lo que ha hecho es bueno y muy bueno. ¡Las palabras de Dios son poderosas!

Luego llega el capítulo 3 y comenzamos a ver el peligro de usar mal las palabras. Aquí Satanás dice palabras que pretenden engañar a los seres humanos, Adán dice palabras con la intención de culpar a su esposa por su propio pecado, Eva dice palabras con la intención de evadir la culpa. Cuando ya todo está dicho, el mundo nunca será el mismo, de modo que en Génesis 4 los hermanos se dan muerte y le mienten a Dios al respecto; Lamec hace un horrible alarde de su propia importancia, y desde ahí las cosas solo empeoran. Las palabras pueden causar tanto bien; las palabras pueden causar tanto daño.

No sorprende, pues, que la Biblia aborde nuestras palabras. No sorprende que Pablo aborde las palabras de Timoteo: «Que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar». Al decir esto, Pablo utiliza una de esas palabras griegas que ya debes conocer: logos, o λόγος si lo prefieres. Es el término para «palabra», para la comunicación que sale de nuestra boca; o, por extensión, las palabras que salen a través de nuestros pulgares y dedos cuando escribimos en un teclado en vez de hablar.

 

De la abundancia del corazón

Pablo quiere que Timoteo sepa que sus palabras tienen poder para formar o romper su ministerio. Sus palabras pueden ayudar a los demás o lastimarlos, pueden alentar a los demás o destruirlos. Como predicador y líder, Timoteo va a decir muchas palabras y cada una de ellas tendrá el poder de demostrar que él es un ejemplo a seguir o un desastre a evitar.

¿Por qué son tan importantes las palabras? Jesús nos da la respuesta en Lucas 6:45: «De lo que abunda en el corazón habla la boca». La verdad alarmante es que la boca revela lo que hay en el corazón. Es como que el corazón se desborda de modo que lo que hay en el corazón se derrama por la boca. Las palabras feas revelan una fealdad interior, y las palabras bellas revelan una belleza interior. Santiago pregunta: «¿Puede acaso brotar de una misma fuente agua dulce y agua salada?» (Santiago 3:11). Obviamente no. El agua salada sale de una fuente salada tal como las palabras saladas salen de un corazón salado.

Pablo sabía todo esto y quería que Timoteo también lo supiera. En sus demás cartas Pablo insiste en que algunas formas de hablar son totalmente inapropiadas para los cristianos y se deben evitar a toda costa. Se trata del tipo de habla asociado al viejo hombre, con su vieja forma de vivir: falsedad, ira, amargura, calumnia, malicia, palabras abusivas, y obscenidades. Todo esto es inapropiado para los cristianos y dañará su credibilidad. Se deben procurar otras formas de hablar, y son las relacionadas con el nuevo hombre, con la nueva forma de vivir: verdad, edificación, amonestación, amabilidad, perdón, y gratitud. Estas cosas son apropiadas para los cristianos y son evidencia de su santidad y madurez espiritual.

El desafío de Timoteo era dar muerte a todas esas viejas formas de hablar y dar vida a las nuevas formas de hablar. Debía asegurarse de que cada palabra que saliera de su boca fuera buena, verdadera, y ejemplar. Su ministerio, su credibilidad, su utilidad para Dios dependía de ello.

El desafío de Timoteo es tu desafío. El mundo de hoy te da más oportunidades que nunca para usar tus palabras: expresarlas cara a cara, escribirlas en Facebook, en un mensaje de texto, pronunciarlas vía Snapchat. Te comunicas constantemente y cada una de tus palabras importa. Cada una de tus palabras exhibe tu corazón. ¿Tus palabras son un ejemplo que los demás pueden seguir?

 

Preguntas para considerar

  1. ¿A quién conoces que sea ejemplo de la manera de hablar que recomienda la Biblia?
  2. El patrón bíblico para vencer el pecado siempre es «quitarse» y «ponerse», o «hacer morir» los viejos patrones y hábitos y luego «hacer vivir» nuevos patrones y hábitos. En lo que respecta a tu forma de hablar, ¿cuáles son algunas formas pecaminosas de hablar que necesitas quitarte o darles muerte? ¿Cuáles son algunas formas virtuosas de hablar que necesitas ponerte o hacer vivir?
  3. Considera cómo deberían desafiarte algunos proverbios. «El que mucho habla, mucho yerra» (10:19). «El que refrena su lengua protege su vida» (13:3). «El corazón del justo medita sus respuestas, pero la boca del malvado rebosa de maldad» (15:28). «Es necio y vergonzoso responder antes de escuchar» (18:13). ¿Por qué no le pides a alguien que te evalúe de acuerdo con estos proverbios?

4. ¿De qué formas piensas que estás dando un buen ejemplo a las personas de tu iglesia en tu manera de hablar? Ora y agradécele a Dios por cada una de ellas. ¿De qué formas crees que no estás dando el ejemplo a las personas de tu iglesia en tu manera de hablar? Ora y pídele a Dios que su gracia te