¿Somos Enseñables?

Los que me conocen, saben que existen tres cosas que me apasionan, mi familia, mi iglesia local y el baloncesto. Uno de los equipos que más admiro y respeto en la NBA es el de Los Spurs (Espuelas) de San Antonio por su gran capacidad de jugar en equipo. No son los jugadores más talentosos, pero si los más disciplinados. Colocan sus egos fuera de la cancha y se unen a la causa común llamada equipo.

En una de las muchas entrevistas que le han realizado a su dirigente, Gregg Popovich, le preguntaron: “¿Cuál es la clave para lograr que estos jugadores pongan sus egos fuera de la cancha y puedan unirse para trabajar como un equipo?” Coach Pop contestó: “Estos jugadores son enseñables, ellos son lo suficientemente humildes para aceptar sus errores y trabajar para corregirlos por el bien del equipo.”

El sabio Salomón dijo en Proverbios 17:10:

“La reprensión penetra más en el que tiene entendimiento que cien azotes en el necio.”

Esto me lleva a que nos hagamos la siguiente pregunta: ¿Somos personas enseñables? Permíteme ayudarte antes de contestar esta pregunta: Una persona enseñable es aquella que escucha consejos y los aplica a su vida, considera los puntos de vista de los demás y entiende que no siempre tiene la razón y que puede estar equivocado. En otras palabras, está dispuesto a aprender. Ahora sí, ¿somos personas enseñables?

Aquí cinco puntos que podemos evaluar para ver si somos enseñables o no:

  1. Sabemos que somos enseñables cuando las personas se sienten en libertad de aconsejarnos y/o corregirnos.
  2. Sabemos que somos enseñables cuando vemos que nuestro carácter está siendo transformado y nuestra manera de pensar, sentir y responder es diferente. La pregunta que nos ayudará a entender esto es: “¿Soy la misma persona que hace un año?”
  3. Sabemos que somos enseñables cuando nos podemos sentar con alguien que no piensa igual que nosotros y recibir sus críticas sin sentirnos ofendidos y sin defendernos. En otras palabras, somos enseñables si a la hora de que se nos haga una crítica no tendemos a justificarnos.
  4. Sabemos que somos enseñables cuando no respondemos con crítica al que nos corrige. Me explico, cuando tan pronto terminan de decirnos algo, no tomamos la actitud de: “Pero si tú haces lo mismo…”
  5. Sabemos que somos enseñables cuando nos acercamos a Dios todos los días y le pedimos que nos ayude a aprender, crecer y le rogamos que moldee nuestro carácter. Si en nuestras oraciones no presentamos nuestro orgullo ante Dios es porque quizás no estamos conscientes de lo orgulloso que somos.

La invitación en este día es que reconozcamos nuestra necedad. Cómo nuestro orgullo y nuestra soberbia no nos permiten crecer y muchas veces afectan nuestras relaciones más importantes, con Dios y con las personas que amamos.

Jonathan Edwards dijo en una ocasión:

“Un falso cristiano se ve limpio y claro en sus propios ojos. El verdadero conoce su propio corazón, siente que es un gran pecador.”

Concluyo como empecé, con unas palabras del sabio Salomón en Proverbios 8:11:

“Porque mejor es la sabiduría que las piedras preciosas; y todo cuanto se puede desear, no es de compararse con ella.”

¡Gracia y Paz de nuestro Señor Jesucristo para ti!