Tienes un problema. Amas al esposo de otra mujer. La realidad es que lo amaste mucho antes de que ella siquiera lo conociera ¡y aun así él la escogió a ella antes que a ti! Además, ella es más joven y más atractiva que tú.  

Tu amor por él te ha costado mucho a través de los años, y sin embargo, sabes que tu hijo la estimará como la mujer número uno en su vida, y que debe ser así. Entonces ¿cómo puedes ayudar y no entorpecer esta relación única con tu nuera? ¿cómo puedes construir un puente hacia su corazón y no una barricada alrededor de él?  

Tu meta principal  

Tu meta principal como suegra es promover el amor y el deleite que tu hijo tiene por su esposa. Anhelas que su matrimonio triunfe. Sin lugar a dudas, ella es la respuesta a años de sincera oración a Dios, pidiéndole que proveyera una esposa piadosa para tu amado hijo. Esperaste ansiosamente el día en que tu hijo te diría: «La encontré, mamá. Encontré la mujer con la que me quiero casar».   

Sin embargo, a pesar de todas tus buenas intenciones, a veces te encuentras a ti misma sorprendida—tal vez incluso decepcionada—por lo que ves o escuchas en su relación. Y algunas veces sientes dolor por las reacciones de ella hacia ti. Sabes que hay límites que debes guardar, pero quieres desarrollar una relación que sea segura, honesta y a la vez beneficiosa para el hombre que ambas aman tan profundamente.  

Desarrollar una relación afectuosa y sincera con la mujer que tu hijo ama debiera ser satisfactorio y gratificante. Tienes el privilegio de aprender a amar a la esposa de tu hijo de la misma manera en que quieres que tu propia hija sea amada por su suegra. Para lograr esto, debes aprender a hacerte preguntas difíciles, como:  

  • ¿Cuáles sentimientos son más valiosos para mí—los de ella o los míos? ¿qué le importa más a ella? 
  • ¿Pudiera esta invitación para las vacaciones causar tensión en su matrimonio?  
  • ¿Esta historia o comentario la ayudará a sentirse más segura de mi gratitud por aceptar entregarle toda su vida a mi hijo? ¿o por el contrario la intimidará? 

Cómo fortalecer el matrimonio de tu hijo 

La mejor manera en la que puedes apoyar el matrimonio de tu hijo es amando a su esposa. He aquí algunas formas tangibles en que mi propia suegra piadosa fortaleció el matrimonio de su hijo al amarme. Estoy profundamente agradecida por su ejemplo.  

Ama a tu nuera en formas tangibles

Recuerda su cumpleaños. Asegúrate de que haya una tarjeta para ella durante las Navidades. Llámala o envíale un mensaje de texto para conectar con ella. Simpatiza con ella y trata de comprenderla. Busca formas de honrar a la esposa de tu hijo, tanto cuando ella esté presente como más allá de ello. Supera a los demás en tu respeto por ella (Romanos 12:10).  

Gozosamente dale prioridad a su matrimonio 

Aconséjala únicamente cuando te lo pida. Su relación con tu hijo tiene mayor prioridad que su relación contigo. Si alguna vez él tiene que escoger entre las dos mujeres en su vida ¡ayúdale a escoger a su esposa por encima de ti! Puede que esto no sea fácil, pero es lo correcto y es bueno.  

Tuve la bendición de tener una suegra maravillosa. Anne Ortlund nunca mostró todas las maneras en las que ella probablemente se sintió decepcionada de mí como la elección de su talentoso hijo. Ni una sola vez me dio un consejo que yo no hubiera pedido acerca de cómo podía ser una mejor esposa o una mejor nuera.  

Recuerdo una tarde en la que conversaba con Anne acerca de algunas cosas que estaban en mi corazón, y noté una foto que tenía en su mesa de noche en la que estaban juntos Ray padre y mi Ray hijo, en un juego de fútbol.  

—¿No son guapos?—comenté—. Estoy tan agradecida de que Papá (Ray padre) estuvo en ese juego cuando Bud (Ray hijo) sufrió ese golpe.  

Ella amablemente estuvo de acuerdo conmigo. Y agregué en voz baja: 

—Realmente me gusta el cabello de Bud así, corto.   

—¿Sí?—me preguntó con timidez—Oh Jani, pensé que se lo estaba dejando así largo porque esa era tu preferencia.  

—No lo es, pero no sé cómo decírselo porque sé que le gusta largo. Tengo miedo de convertirme en una molestia ¡y apenas llevamos seis meses de casados!  

—Bueno, Jani—dijo mientras buscaba en su cartera y sacaba dinero, el cual puso amablemente en mis manos—. Háblale ¿de qué otra forma sabrá cómo te sientes? Pero elige cuidadosamente cuándo hablarás. Ora por eso. No lo abordes cuando acabe de llegar a la casa o cuando esté hambriento. Busca una tarde libre y con este dinero llévalo a cenar. Deléitense en la compañía el uno del otro, y entonces cuando se hayan puesto al día y hayan disfrutado la comida, dile cómo te sientes en realidad. Sin lágrimas, sin miedo, sin exigencias—simplemente con una vulnerabilidad serena—, ábrele tu corazón y déjalo en sus manos.  

Anne era tan sabia. Permitió que su hijo la dejara a ella y a Papá para unirse a su nueva esposa (Génesis 2:24). Tuve los oídos para escuchar su consejo porque ella honró mi relación con su hijo como más sagrada que la suya propia. Imagina la mirada que pasó entre nosotras dos cuando la siguiente tarde Bud llegó con un corte de cabello muy atractivo.  

No te inquietes por sus habilidades de mantener la casa o de disciplinar a los hijos. 

Ya tuviste tu oportunidad de construir tu propia casa y de criar en ella a tu hijo de acuerdo a lo que pensaste que fue lo mejor. Ahora es su turno. En amor, libérala para que pueda convertirse en todo lo que ella puede ser como ama de casa y como madre.  

Es crucial que no reacciones con temor o decepción; en su lugar, muéstrale paciencia y apertura. Pídele a tu Padre Celestial que te ayude a cultivar un dominio propio ejemplar sobre tus propias ansiedades (Gálatas 5:22-23). Las relaciones con nuestros familiares cercanos hacen que los verdaderos problemas de la vida salgan a la superficie.  

Sé tan generosa con ella como quieres que ella lo sea contigo. Hazle preguntas amables, por ejemplo: ¿cómo te va con el regreso al trabajo y con tres niños pequeños a quienes cuidar? ¡Admiro tu ética de trabajo! ¿hay algo que pueda hacer o no hacer para que tu vida sea un poco más fácil en estos días tan ocupados? 

La verdadera humildad hace que uno mismo se ponga a un lado en ocasiones y eleve a los demás. Tu propio deseo de ser escuchada y respetada puede ser una amenaza para el matrimonio feliz de tu hijo ¿vale la pena? No compitas con ella ¡alégrate de que hay cosas en las que ella es mejor que tú! Nadie gana en este tipo de competencia—y tu hijo es el que más tiene que perder.  

Confía en Dios en tiempos difíciles  

¿Y qué sucede si verdaderamente estás en desacuerdo y has sido herida por ella? Bueno ¿qué hizo nuestro Salvador cuando fue ignorado, maltratado e irrespetado? Lo absorbió por el bien del Reino. Él venció el mal con el bien (Romanos 12:21). Por Su gracia y para Su gloria, tú también puedes hacerlo.  

La mejor manera de desarrollar una relación significativa con tu nuera es pasando tiempo con el Padre de ambas familias. Llena tu copa hasta rebosar con la bondad y la sabiduría de Dios. Entonces, cuando seas sacudida, como ciertamente sucederá en relaciones con familiares cercanos, Su Palabra será lo que se derramará, en lugar de tus quejas y tus propias opiniones débiles.  

Bebe más de Él de lo que viertes en otros, de manera que nunca tengas que andar vacía. Recuerda la promesa de Jesús: «El que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna» (Juan 4:14). Que Cristo te conceda una relación con tu nuera que sea un fundamento fuerte para muchas generaciones por venir (Isaías 58:12).