Superando el nido vacío

Como flechas en la mano del guerrero, así son los hijos tenidos en la juventud” (Sal. 127:4). “Afilad las flechas, llenad las aljabas” (Jer. 51:11a).

La frase “Nido vacío” es un término que se originó en los Estados Unidos. Dicha frase no era tan común en la cultura latinoamericana donde los hijos permanecían en el hogar hasta que se casaran. Aunque, cada día es más común que los hijos salgan del hogar para ir a estudiar a una universidad lejana dejando a los padres solos, y así, ellos vuelvan a ser la familia (de dos) como antes de que se les prestaran los hijos.  

Nido vacío

A esto se le llama el nido vacío. Cuando los hijos salen del hogar a formar su propio nido. Muchos padres anhelan que llegue ese momento para hacer cosas que se habían pospuesto por años hacer, como viajar; y otros, para recuperar un espacio en sus casas. Esto es cultural.

En nuestro caso, nuestras hijas se casaron con 6 meses de diferencia, y 6 meses más tarde, nuestro hijo menor partió a la universidad a otro estado. Nuestra vida familiar cambió en un año, de repente de ser 5 personas en un mismo hogar, ahora solo éramos dos personas.

Estábamos agradecidos y contentos por la provisión de nuevos hijos, pero también fue una disminución de personas en nuestro hogar. Nuestra oración era que sirvieran a Dios. La verdad es que Dios nos hace criar hijos para que se vayan, para que formen su familia, para que traigan más adoradores. Tengamos presente que los hijos son como flechas para ser lanzados.

“Sean nuestros hijos en su juventud como plantíos florecientes,
y nuestras hijas como columnas de esquinas labradas como las de un palacio”.

Sal. 144:12

Paternidad eterna

Dios es mayor que la cultura.  Dios nunca deja de ser nuestro Padre. La paternidad nunca se termina, aunque cada uno de nuestros hijos se casen y formen una nueva unidad o familia. Ahora ellos están a nuestro mismo nivel de autoridad al tener un hogar a su cargo, nosotros ya no tenemos autoridad sobre ellos, pero, aun así, nunca dejan de ser nuestros hijos, simplemente cambia la responsabilidad sobre ellos.

Dejamos de ser responsables en cuanto a proveer para ellos y para protegerlos. Si es una mujer, ahora nuestra hija estará bajo la protección y cuidado de su esposo. Y, si es un hombre, nuestro hijo está en la obligación de proveer y proteger a su esposa.

Es una deformación querer que los hijos se queden para siempre con nosotros, que no se vayan. Que no los queramos dejar ir. Muchas veces incorrectamente continuamos física y económicamente presentes en el matrimonio de nuestros hijos, salvo casos en particular y por razones temporales o alguna situación específica. Cada caso es diferente y particular.

¿Qué cambios hay con el nido vacío?

La familia aumenta. Tus yernos y nueras ahora son hijos tuyos también. No son sólo los cónyuges de tus hijos, ahora tienes más personas por quien orar, a quien amar, el buscar tratarlos como parte de la familia, incluirlos, pues son una sola carne con tus hijos.

La familia se sustituye. Los hijos espirituales de parejas jóvenes pasan a ocupar parte del lugar que los hijos biológicos han dejado, siempre hay alguna pareja joven que hay que discipular, mentorear, aconsejar, etc.

Reuniones familiares. El tiempo significativo para reunirse como familia (nosotros nos reunimos 3 o 4 veces al año, en la pascua, acción de gracias, navidad), en el futuro se atesora y se espera con expectativa.

Tiempo de calidad. Se puede programar lo que haremos como familia: ¿A qué lugares hemos de ir? ¿A quién visitaremos? ¿Dónde iremos de vacaciones? ¿Qué juegos de mesa vamos a jugar? ¿Qué actividades podemos realizar? ¿Cuáles de los platos tradicionales de otras familias vamos a traer a la mesa?

Nosotros como familia, tocamos instrumentos musicales juntos y cantamos en nuestros devocionales, alguno de nuestros yernos cocina una receta que es tradicional en el lado de su familia. Nos preparamos para ese tiempo, podemos hacer un viaje a lugares no conocemos, intercambiamos regalos y tratamos en la manera de lo posible, estar todos juntos en un mismo coche.

Aprovechemos el tiempo de infancia de nuestros hijos, pues vuela. Podemos combinar las etapas de tener amistad y compartir con nuestros hijos.  Ver videos, películas y compartir conocimientos que hemos adquirido.

Otro punto a considerar es cultivar la relación con los consuegros, los padres de nuestros yernos y nueras. La familia aumenta, tendremos nietos en común, compartiremos hijos, nos acompañarán en nuestros días de fiesta. Para nosotros, el pasar tiempo juntos es muy emocionante y divertido, nos programamos de antemano para compartir con ellos, conocer su hogar, conocer su cultura, etc.

Hay un cambio de llamado temporal como pareja de hijos que ya no están en el hogar, y un nuevo propósito. Los hijos son como flechas en una aljaba para enviarlos y lanzarlos. Como matrimonio NO nos retiramos, estamos re direccionados.

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Vilma Mata de Méndez
Vilma Mata de Méndez, es consejera, entrenada por Faith Biblical Counseling y maestra de Estudios Bíblicos. Tiene un certificado Estudio de mujeres de AACC. La salvó el Señor en sus años de universidad cuando estudiaba Arquitectura. Está casada hace 30 años con el pastor Luis Méndez, tienen tres hijos, dos casadas. Sirvieron 11 años en Minneapolis, Minnesota bajo el ministerio del pastor John Piper, donde tomó clases de Fundamentos de Teología. Hoy día entrenan a consejeros bíblicos en la Iglesia Bautista Internacional y sirven a los jugadores de béisbol y a sus esposas en MLB en Arizona, lugar donde residen.