Un fiel pastor a los pastores

No había estado en el ministerio pastoral sino unas pocas semanas antes de que se me ocurriera el pensamiento,

“Necesito ponerme en contacto con Brian Croft”.

Estaba enfrentando un conjunto de circunstancias que estaba seguro que arruinarían mi ministerio y me dejarían con ganas de encontrar otra vocación. Resulta que no me equivoqué. Y yo era un pastor que necesitaba un pastor.

He sido amigo de Brian desde los primeros días de Practical Shepherding, y he visto el ministerio crecer exponencialmente. He sido instruido, convencido, y ayudado en demasiadas maneras como para contar todas, por el ministerio de Practical Shepherding. Para mí, el aspecto más encantador del PS es este:

Sirve como un fuerte, equilibrado, amable y bíblico pastor para los pastores.

Hermanos, los pastores necesitan pastores y aquí hay 10 razones – todas ellas representan valiosas ideas que Brian Croft personalmente y Practical Shepherding en general me han enseñado a través de los años.

Necesitamos pastores:

  1. Porque nuestros corazones necesitan ser pastoreados como los de cualquier cristiano.

Con demasiada frecuencia, a las congregaciones no les gusta oír que su pastor es simplemente un cristiano en medio de su santificación que tiene un llamado único a servir a la iglesia. Amigos, su pastor no es un Papa, aunque sospecho que algunos miembros tienden a verlo como el alto y santo pontífice. El pastor no es el Hijo de Dios sin pecado. No es una superestrella espiritual. Y necesita que otros hombres en circunstancias similares le ayuden con su alma como el hierro afila el hierro (Prov. 27:17).

  1. Porque a veces necesitamos sabiduría fuera de nuestro propio círculo íntimo.

Si un pastor no tiene cuidado, el ministerio puede convertirse en un  eco en el que constantemente escucha sólo su propia voz o la de las personas que lo rodean y están en una posición de tener que afirmarlo siempre a él y a sus ideas, por miedo, adulación o motivos peores. Esto pone de relieve el genio del diseño de Dios que llama a un liderazgo plural en la iglesia y es una razón primordial por la que los ancianos no deben ser “hombres de

He visto a demasiados líderes cristianos rodearse de hombres que siempre están afirmando, siempre aprobando, aduladores, y los resultados son predecibles.

Los pastores a veces necesitan buscar la sabiduría -o una voz franca- particularmente en medio de circunstancias difíciles, fuera de su propio círculo íntimo. Necesita que otros hombres sean honestos con él por amor a su iglesia y a su alma.

  1. Porque tenemos puntos ciegos.

Así como las personas en nuestras bancas proporcionan un medio vital de santificación viviendo juntos el “uno a otro” de la Escritura, los hermanos pastores se ayudan unos a otros a ver las áreas de cambio necesario y el crecimiento en la santificación. Típicamente no vemos muy bien nuestros propios pecados y debilidades. Necesitamos que nos ayuden otros pastores amigos, que nos amen lo suficiente como para decirnos la verdad acerca de las fallas menos obvias del liderazgo y los pecados que nos acosan.

  1. Porque necesitamos que otros nos prediquen el evangelio.

“Predicarse el evangelio a sí mismo diariamente” es un consejo que es muy popular en estos días y es necesario. Sin embargo, los pastores necesitan que otros hombres les prediquen el evangelio a ellos también. Como Martyn Lloyd-Jones dijo tan bien, siempre me estoy predicando a mí mismo, pero no siempre escucho el evangelio cuando lo predico.

  1. Porque incluso nuestros héroes de la Biblia tenían mentores.

Timoteo tenía a Pablo. Marcos tenía a Bernabé. Los discípulos tenían a Jesús. Cada pastor necesita un mentor que haya estado en la trinchera más tiempo que él.

  1. Porque incluso nuestros héroes de la historia de la iglesia tuvieron mentores.

Lutero tuvo a von Staupitz. Calvino tuvo a Bucer. Zwinglio tuvo a Bullinger. Knox tuvo a Calvino. Sproul tuvo a Gerstner. MacArthur tuvo a su padre, Jack. Todo pastor necesita desarrollar una relación cercana con un hombre que tiene más experiencia y es más sabio que él.

  1. Porque el ministerio es difícil y el demonio del desánimo está siempre tan cerca de ti como el día después del domingo.

Por lo menos diez mil pastores escriben su carta de renuncia – por lo menos mentalmente – cada lunes, lo que significa que el desánimo es tan parte del ministerio como la oración de intercesión. Pastor, usted necesita un Bernabé y necesita tener comunión con él regularmente.

  1. Porque la experiencia de otra persona puede ser su mejor maestro.

Todo pastor conoce el sentimiento: Está enfrentando una situación que es nueva para él. Nunca ha estado allí o ha hecho eso. Pero conoce a otro pastor amigo que sí lo ha hecho. Una vez tuve un miembro cuyo matrimonio se estaba desmoronando, pero de una manera extraña que nunca antes había encontrado. Un amigo pastor cercano tenía un miembro que había pasado virtualmente por el mismo tipo extraño de implosión matrimonial, y su consejo demostró ser invaluable para ayudarme a tratar de ministrar al hombre con el corazón roto en mi iglesia.

  1. Porque no siempre prestamos atención a nuestra propia predicación.

A veces, me canso de oír mi propia voz en el púlpito. Y debido a que he estado preparando sermones semana tras semana durante muchos años, puedo cansarme de tomar en serio las verdades que predico. Necesito escuchar a otros predicadores. Mi alma necesita ser alimentada.

  1. Porque necesito un compañero pastor comprensivo que me recuerde que debo tomarme un día libre.

Hace un par de años, inadvertidamente le dije a un pastor compañero que no tenía un verdadero día libre durante el año. De hecho, no me había tomado un día libre completo en más de un mes debido a que servía como pastor bi-vocacional.

Su respuesta fue bastante aguda: “Necesitas un día libre, y me aseguraré de que lo tomes”. Y lo hizo.

Me tomé un par de días libres y he tratado de hacerlo regularmente desde entonces. Me sorprendió lo mucho que un día de descanso vigorizó mi corazón, mi mente, mis emociones e incluso mi cuerpo. Los pastores necesitan que los pastores les recuerden que el ministerio pastoral no es su llamado más fundamental. Para mayor ayuda sobre la necesidad del pastor de recibir cuidado físico, mental y espiritual, vea el excelente libro de Brian Croft, co-escrito con otro querido amigo pastor, Jim Savastio, “The Pastor’s Soul: The Call and Care of an Undershepherd (Evangelical Press)”.

Que el Señor nos dé a todos mentores y pastores y que también nos dé a Practical Shepherding muchos años más de ayuda para que crezcan pastores saludables que a su vez siembren la semilla de la Palabra de Dios que crezca en congregaciones locales saludables.