“Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida” (Pr. 31:12)

“Ella siempre, siempre hace lo que es mejor para él. Ella busca los mejores intereses de él, ella lo fortalece, ella lo edifica, ella lo alienta. Ella ve como la función de ella, el hacer bien a este hombre. Él está proveyendo para ella, y para todos aquellos que están bajo el cuidado de ella en ese hogar. Hijos y siervos en la casa, y trabajadores, si de hecho esto, habría incluido una granja. Y él, al proveer todo eso, es digno de lo mejor de ella. Ella le hace bien, ella nunca toma cosas de él, ni su dinero, ni sus posesiones, ni sus recursos, ni su reputación. Ella nunca habla mal de él, de tal manera que aquellos que están en el hogar aprenden a confiar en él debido al testimonio de ella. Ella le da bien y no mal, ella hace todo lo que puede para edificarlo. Y después, añade de manera muy interesante esta nota, ‘todos los días de su vida’, ¿no es eso interesante? Todos los días de su vida. En otras palabras, su amor de ella hacia él está basado en principios espirituales tan elevados que no fluctúa con las circunstancias de la vida”1

Continuando con la serie de una mujer que edifica el hogar quisiera compartir contigo tres formas en cómo una mujer que es una edificadora del hogar, puede traer bien a su esposo y familia en todo tiempo.

Una edificadora del hogar hace bien con sus palabras.
Proverbios 24:3 dice “Con sabiduría se edifica una casa, y con prudencia se afianza” la sabiduría viene de un corazón que teme al Señor, y por tanto, lo que hay en el corazón saldrá de la boca (Lc. 6:45).

Con palabras podemos construir o destruir. Si queremos ser mujeres edificadoras del hogar debemos usar sabiamente nuestras palabras. “Hay hombres cuyas palabras son como golpes de espada; Mas la lengua de los sabios es medicina” (Pr. 12:18).

¿Para qué se usa la medicina? Se usa para sanar ciertos dolores o enfermedades. Así como la medicina, nosotras debemos usar nuestra boca para traer bien a nuestra familia con palabras que sanen, animen, calmen; palabras sabias que glorifiquen al Señor.

¿Pero qué pasa si usamos la medicina en el momento incorrecto? ¿Qué sucedería si damos a un bebé un medicamento para adulto? Esta medicina no haría bien, sino mal. Así también con nuestras palabras, estas deben ser usadas en el momento correcto.

Hay situaciones donde debemos confrontar, o en el caso de nuestros hijos, disciplinar y explicarles qué están haciendo mal. Sin embargo, debemos aprender a usar nuestras palabras de manera correcta. Podemos ser ayuda de nuestros esposos mostrándoles su pecado, pero debemos ser muy cuidadosas en la forma en que lo hacemos, con respeto, con amor y con la motivación correcta. A veces lo hacemos porque buscamos un beneficio personal y no con la motivación de que nuestra familia glorifique a Dios en todo.

En la práctica, si vas a hablar con tu esposo de algo que crees que él no está haciendo bien, no busques un momento en el que haya una discusión o que esté cansado, preocupado o agobiado; por el contrario, busca un momento donde puedas tener en casa su comida favorita, un ambiente agradable, y en calma, puedes hablar con él.

Sigamos con la idea de la medicina, ¿que pasaría si tomamos una medicina que es de uso tópico y la bebiéramos? tampoco haría el efecto necesario, por el contrario, podría hacernos un gran daño. Así que también debemos ser cuidadosas de la forma en la que hablamos, podemos decir una verdad bíblica con un tono que fácilmente haga que la verdad expuesta quede manchada con el pecado del irrespeto. Los gritos, la altanería, reírnos de manera burlona de nuestro esposo, es irrespeto y desagrada no solo a nuestro esposo, sino al Señor.

Una edificadora del hogar hace bien con su cuidado espiritual 

 

Somos ayuda para nuestros maridos, para que ellos amen más al Señor. Procuremos tener un ambiente en casa en donde la palabra de Dios sea expuesta todo el tiempo. Anímalo a estudiar la Biblia juntos, ora con él, pregúntale sobre versículos bíblicos que tal vez no entiendas, y siempre recuérdale a su Salvador. En lugar de ser una fuente de queja y reclamo debemos ser la fuente que refleja a Cristo con nuestra confianza en Él.

Sé que hay hermanas que están casadas con no creyentes, la palabra de Dios les dice que deben ganarlos sin palabra (1Pe. 3:1), entonces, esfuérzate mucho más por ser amorosa, sabia, traer el bien sin agotarte, recuerda no te olvides de hacer el bien, que a su tiempo cegaras.

Finalmente, recuerda que debemos orar constantemente por ellos y para que sea el Señor quien edifique nuestro hogar, si Él no lo hace, en vano trabajamos. (Sal 127:1).

Una edificadora del hogar hace bien con el cuidado físico

 

No somos omnipotentes, y mucho menos en cuanto a la salud de nuestros esposos. Sin embargo, sabemos que la alimentación es un gran detonante en cuanto a la salud de cualquier ser humano. Por esta razón debemos procurar que nuestra familia se alimente saludablemente.

Es importante cuidar de ellos en cuanto a su salud física, sus horas de sueño, su comida, entre otras cosas. Recordemos que nuestro cuerpo está conectado con nuestra alma y que cualquier cosa que pueda afectarlo también afectará a nuestra alma y viceversa; así que una de las formas de traerle bien a nuestro esposo e hijos es cuidar de su alimentación, de su salud. Si nuestros esposos están pasando por enfermedad o dolencia, deberíamos ser la ayuda idónea para que pasen este momento de una manera cómoda. Debemos hacer el bien cuando están padeciendo enfermedades.

Conozco a una esposa que cuida de su marido que padece una enfermedad. Ella sabe exactamente la medicina que toma, la cantidad y hasta sabe qué medicamentos son contraproducentes en su salud. En una ocasión los médicos no podían creer que ella fuera su esposa, porque más bien parecía su enfermera. Esta mujer se encargó de conocer a profundidad la enfermedad que padece su esposo para poder ser ayuda de él. Este caso es una ilustración impactante de lo que una ayuda idónea puede llegar a ser.

El afán de la vida lleva a buscar lo simple, fácil, y rápido. No creo que simplificar algunas cosas en nuestra vida sea algo malo, gracias a Dios por ello, pero no siempre es lo mejor. Estoy hablando específicamente de la alimentación. Cada vez que vamos al médico o que escuchamos de alguien que está padeciendo alguna enfermedad grave, una de las preguntas más frecuentes es la alimentación ya que afecta directamente a nuestra salud física.

Quisiera aclarar que todo depende de nuestro Señor pues Él es soberano, conozco personas que nunca han cuidado de su alimentación y tienen una salud fenomenal y también conozco personas que sí lo han hecho y padecen ciertas enfermedades.

Dios nos ha llamado a ser edificadoras del hogar, mujeres que siempre hacen bien a su familia. Lo podemos hacer cuidando nuestras palabras, cuidando la vida espiritual de nuestro hogar y cuidando físicamente de aquellos que Dios nos ha puesto a cargo.