Una iglesia guiada por el evangelio

En las últimas décadas, las iglesias evangélicas han sido moldeadas y remoldeadas por el movimiento de “iglecrecimiento”. Este movimiento promovió un modelo de ministerio de la iglesia local al que algunos han llamado “atrayente”. La idea consistía en hacer iglesias atractivas para no creyentes a fin de que tuvieran razones convincentes para asistir a la iglesia donde podrían escuchar el mensaje del evangelio y ser salvos. Por lo general, las iglesias se volvieron atractivas al poner un énfasis en música contemporánea, integrar elementos creativos tales como sermones ilustrados, enfocarse en mensajes inspiracionales y agregar programas o ministerios diseñados para satisfacer las necesidades percibidas de los no creyentes.

Este modelo era esencialmente pragmático ya que empezaba con un resultado deseado (conversiones) y luego medía lo que era bueno y útil si ayudaba a alcanzar dicho resultado. El modelo era además consumista pues se acercaba a la gente como si fueran clientes cuyas necesidades podían ser identificadas y satisfechas por la iglesia. A pesar de que este modelo fue aceptado ampliamente, se ha visto que tiene carencias en muchos sentidos. Irónicamente, ha fallado en especial en su propósito de salvar almas. Algunas investigaciones han demostrado que las iglesias atrayentes tienden a atraer cristianos alejados, más que no cristianos curiosos. Esas iglesias intercambian ovejas más que salvar almas.

Si el modelo atrayente es inefectivo y antibíblico, ¿cuál es la mejor alternativa? Es aquí donde Jared Wilson se presenta con una crítica oportuna sobre dicho modelo de iglesias y una descripción de iglesias guiadas por el evangelio en su libro “The Gospel-Driven Church: Uniting Church-Growth Dreams with the Metrics of Grace” (La iglesia guiada por el evangelio: uniendo sueños de crecimiento con medidas de la gracia). Hace su exposición combinando la enseñanza directa con narraciones­ –a la vez que enseña principios, los ilustra con una narrativa ficticia que cuenta sobre una iglesia que lucha contra el fracaso del modelo atrayente y la adopción de la alternativa guiada por el evangelio.

Lo primero que Wilson hace, luego de señalar las debilidades del modelo atrayente, es encontrar un mejor parámetro sobre la salud de una iglesia más que números lisos y llanos. Estamos acostumbrados a pensar que el crecimiento es un indicador de buena salud, pero en realidad es más complicado que eso. Propone cinco “medidas de la gracia” que significan mucho más: una creciente estima por Jesucristo, un espíritu de arrepentimiento perceptible, una devoción firme por la Palabra de Dios, un interés en teología y doctrina, y un amor evidente hacia Dios y el prójimo. Estos, insiste, son indicadores mucho más confiables de que una iglesia honra a Dios y lleva a cabo su misión fielmente. Los números pueden ser una señal de la bendición de Dios, pero no pueden ser vistos como una señal necesaria.

Luego, habla sobre cómo colocar el evangelio en el asiento del conductor de una iglesia al efectivamente hacer del evangelio el centro de todo lo que la congregación es y hace. Esto demanda tener confianza en el cristianismo bíblico sobrenatural, una creencia firme en que los caminos de Dios son mejores que los nuestros y en que debemos hacer lo que Dios nos manda. En otras palabras, debemos rechazar el pragmatismo y, en su lugar, dar forma a nuestras iglesias de acuerdo con las instrucciones de Dios en la Biblia.

Wilson expresa “Mi objetivo en este libro es convencerte de que tu iglesia y su programa de actividades y ministerios, sin importar cuán exitosos hayan sido en atraer gente, deberían estar enfocados en las buenas noticias de la obra terminada de Jesucristo. El modelo atrayente no puede ser el fundamento de sus métodos o actividades; este debe ceder paso al evangelio porque el evangelio es donde el poder de Dios se manifiesta”.

Entonces, ¿qué es una iglesia guiada por el evangelio? “Una que explícita e intencionalmente conecta su enseñanza, actividades, filosofía ministerial y misión con el contenido del evangelio (…). Una iglesia guiada por el evangelio sabe que este no es un aspecto de una iglesia, un elemento más en una lista, algo útil en una actividad evangelística. Una iglesia guiada por el evangelio concibe el evangelio como el factor unificador y motivador en todo lo que dice y hace”.
El resto del libro (un poco más de la mitad) es en esencia una guía de implementación para este modelo centrado en el evangelio. Wilson enseña cómo los pastores pueden guiar desde el púlpito a su iglesia en una nueva y mejor dirección. Describe cómo se deben preparar los servicios de adoración teniendo su enfoque en la gloria de Jesucristo más que en entretener a los no creyentes. Habla sobre la necesidad de una cultura de discipulado dentro de la iglesia más que una cultura de programas interminables.

Muestra cómo una iglesia puede hacer que su misión sea responsabilidad de los miembros durante la semana más que solamente responsabilidad de los pastores los domingos por la mañana. Lo más importante es que dedica un capítulo completo en insistir que los pastores necesitan implementar cualquier cambio con la mayor gracia posible para que sus iglesias no estallen por desconsideración o apuro. Finalmente, hay un apéndice de mucha ayuda que responde a una serie larga de preguntas que puedan surgir.

Desafortunadamente, nos espera un largo camino hasta ver el fin de la iglesia atrayente. Aún hay congregaciones en cada pueblo que están entregadas por completo a este modelo a pesar de sus defectos obvios y de su falta de base bíblica. Sin embargo, estoy entusiasmado por ver a otros buscar alternativas que sean más efectivas en fomentar una verdadera salud espiritual y que sean más fieles en su entendimiento y aplicación de las Escrituras. Aquellos deseosos de implementar tal cambio se beneficiarán en gran manera con la lectura de la iglesia guiada por el evangelio, y luego con cuidado y oración implementar sus principios.

Foto por Josh Sorenson para Pexels