Unas Palabras Sobre el Ministerio en Línea

Recibo bastantes invitaciones para dar “me gusta” a páginas en Facebook de nuevos ministerios en línea. Parece que más y más personas quieren incursionar en los blogs cristianos o ser predicadores en sus perfiles sociales. Sin duda, muchos creyentes quieren compartir cosas edificantes en internet.

Esto ha sido usado por Dios, pero veo un peligro aquí. Un peligro que confieso haber experimentado más de una vez: La tentación de servir principalmente en la web, y así tomar la ruta que luce más cómoda en nuestro servicio a Dios, contrario a lo que Él ordena en Su Palabra.

¿Cumplir la gran comisión sólo en el internet?

Cuanto más leo la Biblia y tengo el privilegio de servir en mi iglesia, más seguro estoy de que Dios no es glorificado en nuestras vidas cuando sólo buscamos cumplir la gran comisión de manera tecnológica y no en un trato directo con las personas (Mateo 28:19-20).

Seamos honestos: Una característica del hipócrita es pretender servirle mucho a Dios en internet mientras le sirve poco fuera de la web.

Incluso aunque muchos se beneficien por nuestra predicación en línea, si no obedecemos a Dios fuera de nuestros teléfonos inteligentes, tabletas y computadoras, somos hallados falsos ante Aquel que mira los corazones (ver 1 Samuel 16:7).

La atracción de enfocarnos en el ministerio en línea

Hay varias razones, que pueden solaparse, que hacen seductor dar prioridad al ministerio a distancia por internet sobre el ministerio cara a cara al cual Dios también nos llama. Estas son algunas:

  1. En internet no estamos expuestos tal y como somos en verdad. En Facebook decidimos qué mostrar de nosotros y qué ocultar. Así es muy fácil maquillar nuestras fallas de carácter y santidad genuina.
  2. Creemos que en la web el rechazo de las personas no nos afectará tanto. Esto se debe a que tendremos menos contacto con la gente. Así también es más fácil ignorar las críticas de los demás.
  3. Es menos demandante escribir un artículo o tweet sobre la importancia de lavar los pies de las personas que nos rodean o cómo hacerlo, que hacer eso mismo (Juan 13:1-20).

En otras palabras, es más fácil predicar en internet, que servir donde las necesidades son mayores y como Dios quiere que sirvamos: En persona (1 Juan 3:18; Juan 13-14), predicando con valentía la Palabra (Romanos 10:14-15), escuchando al prójimo en vez de solo oírnos a nosotros, ayudando a otros en sus debilidades (Gálatas 6:2), y siendo confrontados profundamente con nuestra propia insuficiencia y dependencia de Dios para hacer algo realmente significativo en nuestra iglesia y entorno.

  1. La idea de ser celebridades en el internet es llamativa para nuestro orgullo. La internet hace famosas a las personas con bastante facilidad y muchos han amado tanto los números de seguidores, que han pecado plagiando contenido o distorsionando el evangelio para ser más populares.

Admito con tristeza que ya no me asombra ver personas con muros en Facebook y blogs que están más enfocados en ellos mismos que en exaltar a nuestro Salvador. Así dejan a un lado la verdad de que el evangelio no es para hacernos famosos. Es para hacer a Jesús famoso, conocido.

Pero debajo de todo eso, la razón principal por la que se nos facilita conducirnos a dar más prioridad al servicio en la web que a la obediencia auténtica fuera de internet, es simplemente porque somos pecadores que se inclinan con frecuencia a creer que es mejor hacer las cosas a nuestra manera que a la manera que nos ordenó Dios.

¿Estamos confiando en Dios?

Si creyésemos más las promesas que Dios nos da en Su Palabra, resistiríamos mejor la tentación de darle preeminencia al servicio en línea.

Cuando Él nos llama en la Biblia a que nos enfoquemos en servir en nuestros contextos, seamos miembros activos en la iglesia local usando nuestros dones en adoración a Él (1 Corintios 12), y vayamos hasta lo último de la tierra llevando el mensaje del evangelio y discipulando a las personas (Mateo 28:19-20). Obedecer a Dios no sólo beneficia a terceros, nos beneficia a nosotros (Mateo 19:29; Efesios 2:10).

Servir a Dios fuera de la web, tomando nuestras cruces, conllevará sudor y lágrimas (Mateo 16:24). No siempre es cómodo evangelizar y hacer discípulos, porque somos pecadores en contacto con otros pecadores.

Es el camino que luce arduo, pero es el que Dios dice que nos hará más como Cristo porque nos llevará a arrodillarnos más ante Él y descansar en Su gracia. Y cuando tomemos ese camino, veremos que en realidad el yugo de nuestro Señor es fácil y su carga es ligera (Mateo 11:29-30).

La manera de Dios, aunque dolorosa para nuestro ego, a larga es lo mejor para todos Sus hijos. Confiemos en Él. No sólo otros necesitan de la bendición de Dios a través de nuestro servicio cara a cara, sino que nosotros necesitamos servirle al Señor como Él quiere.

El ministerio en línea que sí glorifica a Dios

Entonces, ¿cuál es el ministerio en internet que de verdad honra al Señor? Es el que de alguna forma busca usar la web como una herramienta para extender en línea lo que ya hacemos fuera de ella, como un megáfono que exalte el nombre de Cristo.

Nuestro Señor nos salvó para alabanza de la gloria de Su gracia y por eso adoramos (Efesios 1:3-6). Si lo creemos, no callaremos un amor tan grande. Queremos predicarlo en todas partes, y si es posible también en internet.

Por eso, no compremos la mentira de que estamos adorando a Dios cuando nuestro principal servicio es online y no offline. Jesús nos llama en Su Palabra a ir hasta lo último de la tierra y a ser miembros activos en la Iglesia, no a permanecer sentados frente a un monitor.